Por la calle aún le saludan como alcalde. Fueron muchos años, y un récord de mayorías absolutas consecutivas. Este Aries, que ya cumplió 63 años, hace un viaje relámpago a A Coruña para cumplir con el rito de la onomástica de su mujer. Prefiere no opinar sobre la marcha de la ciudad, pero no tiene problemas en repasar su trayectoria política y su nueva faceta de articulista, cuya suma le han valido el LI Premio Fernández Latorre, un galardón que él recibe como un Premio Nobel de Galicia.
Este constitucionalista le recrimina al periodista el retraso en la cita: «En Italia se llega siempre cinco minutos antes». Político «de pocas convicciones pero muy firmes», viste impecable con ese toque llamativo que nunca ha evitado. Es ropa italiana. Confiesa que su lugar favorito de Roma es el Panteón. «Me siento en las terrazas y me encanta pensar que, junto a la torre de Hércules, ejercen la función para la que fueron construidos». Con A Coruña, la nostalgia pesa y dice: «Mis lugares favoritos son todos aquellos desde donde se puede ver el mar, que tanto añoro en Roma». A la hora de elegir un rincón de Galicia, se queda con otra etapa de su vida, «la mili en Figueirido. Allí en lo alto hay un punto desde el que se pueden ver hasta cuatro rías, la de Vigo, la de Pontevedra, la de Arousa y la entrada de la de Noia. Era hermoso».
Copla en Roma
Cuando se trata de definir su perfil de gustos sobre libros, resopla: «Son tantos. Generacionalmente soy de Albert Camus, pero también aprendí a amar a España gracias a los Episodios Nacionales». Con el cine, es tan cambiante como la Luna: «Me encanta el cine clásico americano y siempre el cine negro. Pero ahora me dejo llevar por mis nietos y tengo una etapa de cine de vaqueros. Volví a esas películas de John Ford, que son como tragedias griegas, de Esquilo. Ah, y por supuesto, Bogart y Marilyn».
Amante de cualquier plato gallego y de la tortilla de patatas, en Roma escucha más que nunca las coplas de Concha Piquer. Otro golpe de nostalgia para este fumador que tampoco en el Vaticano puede evitar el rito de los habanos después de comer.