«Organízome ben e cando viaxo boto man da familia e dos amigos»

B.?L.

GALICIA

Hace año y medio, María, que ahora tiene diez recién cumplidos, y Paz, de ocho, rompieron la tranquilidad en la casa de María Xosé Vega, concejala de Facenda de Monforte y vicepresidenta tercera de la Diputación de Lugo. En el 2005 había tomado una determinación: adoptar un niño o una niña, pero las circunstancias hicieron que fuesen dos niñas rusas. Lo logró tras más de dos años de costosos y laboriosos trámites, que ahora tienen su recompensa. «A familia e os amigos axúdanme, e as nenas integráronse con moita facilidade, incluso as profesoras pensaron que non ía ser tan rápido», cuenta María Xosé.

Antes de que llegasen, ella vivía sola, aunque estaba acostumbrada a la sujeción de la rutina diaria porque durante muchos años tuvo que cuidar a sus padres. Asegura que no echa de menos la libertad de movimientos de los dos años anteriores porque, además, cuando dispone de tiempo libre «imos as tres de fin de semana ou de excursión».

En pocos meses, asegura, el idioma dejó de ser una barrera para las niñas y ahora lo hablan perfectamente. Para que no olviden el ruso, María Xosé les lleva películas y libros, aunque estos últimos a Paz no le sirven de mucho porque cuando llegó a Monforte no sabía leer.

Durante el curso van al colegio y se quedan al comedor. Precisamente, adaptarse a la comida de aquí fue lo que más les costó. Pero la que les dan en el centro es muy buena «e foron elas as que pediron quedarse cando levaban poucas semanas na escola», señala su madre.

Ayuda extra

La asistencia a clase también facilita mucho las cosas desde el punto de vista organizativo porque, cuenta María Xosé, solo necesita ayuda a primera hora, cuando las niñas se levantan y se preparan, y cuando regresan. De todas formas, tiene dos personas a diario en casa, «unha un rato pola mañá e outra pola tarde». Y María y Paz también realizan actividades extraescolares. Cuando llevaban ocho meses en Monforte ya participaron en un festival de danza municipal, y la mayor, María, va a clases de violín en el conservatorio.

María Xosé, profesora en excedencia de un instituto monfortino, acude casi a diario al Concello y dos veces por semana viaja a Lugo a la Diputación. A mediodía casi nunca va a casa porque aprovecha que no están las niñas para comer con gente relacionada con el trabajo. «Organízome ben, e cando teño que viaxar boto man da familia e dos amigos cos que teño máis confianza», dice.