Los vecinos insisten en que la hija de la pareja no tenía relación con el fallecido y apoyaba a su madre

La Voz

FERROL CIUDAD

Las declaraciones ante el titular del Juzgado número 5 de A Coruña por parte de María Teresa Sola Rodríguez, la presunta autora del asesinato de su marido, Miguel Ángel Vilar Nodar, el pasado miércoles, no han convencido a la mayoría de sus vecinos. Sobre todo por las referencias a la mala relación de la pareja en su convivencia diaria.

En su edificio coinciden al indicar que si había discusiones en el hogar se debían de producir en voz muy baja, ya que en treinta años nadie les escuchó una sola riña. Lo que sí afirman todos es que él era un hombre «demasiado serio» que prácticamente no hablaba con nadie. Ningún hostelero de la zona, donde abundan los bares, le vio entrar en su negocio. Era solitario, de pocas palabras.

Los vecinos son conscientes de que el matrimonio podía estar pasando por un bache últimamente, pero aseguran que las diferencias podrían derivarse más de los problemas que supuestamente está atravesando su hija, Susana. Fueron varios los vecinos que indicaron que su primogénita no mantiene ningún contacto con su padre desde hace casi un año, y en cambio tiene una estrecha relación con su madre. De hecho, fue vista el mismo día hablando con la homicida en el portal de la vivienda, unas horas antes del asesinato.

También coinciden al destacar que María Teresa los fines de semana viajaba a Ferrol con el pretexto de visitar a un familiar y dejaba solo a su esposo. Además, la mujer se refirió a su marido en los últimos días de forma casi despectiva, precisaron los vecinos. Según ellos, decía que Miguel no le hacía el más mínimo caso y que se encontraba muy sola.