En ambos casos los asaltos fueron obra de una sola persona, encapuchada y que huyó del lugar en coche
29 may 2009 . Actualizado a las 02:18 h.Dos oficinas bancarias de los municipios de A Estrada y Ribeira sufrieron ayer sendos atracos. Además de la fecha, en ambos sucesos se dan una serie de coincidencias: en los dos lugares el asalto fue obra de una sola persona, que disimuló su aspecto físico -en A Estrada se cubrió la cara con un pasamontañas, mientras que en Ribeira recurrió a una peluca y gafas oscuras- y huyó del lugar de los hechos en un automóvil.
En A Estrada el atraco fue en la localidad de Souto de Vea. Un encapuchado irrumpió en el banco en torno a las 11.40 horas. Según los testigos, vestía pantalón vaquero y cazadora de color beis y llevaba el rostro cubierto por un pasamontañas negro con dos diminutos agujeros para permitir la visión.
El hombre se coló en la oficina aprovechando la entrada de una clienta. Una vez dentro, se dirigió directamente hacia el empleado de la caja empuñando una escopeta de cañón recortado. Tras el clásico «esto es un atraco», apuntó al trabajador con el arma y le pidió que le hiciese entrega de todo el dinero a su disposición. El cajero, que estaba atendiendo a otra clienta, le ofreció los billetes disponibles en la parte interior del mostrador. El atracador reclamó una cantidad mayor, y amenazó con disparar su arma. El director del banco, que también se encontraba en la sala, lo informó de la imposibilidad de conseguir de inmediato una mayor cantidad de dinero en efectivo.
El encapuchado optó entonces por asegurar el botín conseguido con una huida rápida. Guardó en la cazadora la suma robada y se dio a la fuga. En la calle había dejado estacionado un viejo coche en el que huyó en dirección a Cuntis. La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo especial para tratar de cerrar el cerco, pero al cierre de esta edición el atracador aún no había sido localizado. Caixanova no ofreció información sobre el botín, pero otras fuentes lo sitúan entre los 2.000 y los 4.000 euros.
Con una pistola
En Ribeira, el atracador logró hacerse con un botín cercano a los 9.000 euros en la sucursal bancaria del BBVA en la parroquia de Palmeira, tras amenazar al único empleado de la oficina con una pistola. Por suerte, no hubo que lamentar daños personales ni materiales.
Los hechos ocurrieron sobre las 9.45 horas, cuando el hombre, que llevaba peluca y gafas oscuras, entró en la entidad financiera y, tras esgrimir un arma, exigió al comercial que abriese la caja fuerte, que tardó unos quince minutos en activarse. Para no dejar huellas que lo incriminasen se puso un guante de látex con el que recogió el dinero y lo introdujo en una bolsa
Una vez cometido el delito, el individuo salió de la oficina de forma tranquila para no levantar sospechas entre los vecinos y comerciantes de las inmediaciones y, al parecer, huyó en un vehículo que había estacionado previamente en las inmediaciones.
Por la forma en cómo se perpetró el atraco, la policía sospecha que el asaltante llevaba varios días estudiando la zona. De hecho, algunos vecinos sospechan que la hora a la que se cometió el delito no fue elegida al azar.