Los viajeros que recorran este verano el cañón del Sil en barco pueden pensar que una pertinaz sequía está dejando el río sin agua. Lo verán mucho más vacío de lo que es habitual incluso en pleno estiaje, pero no será por falta de lluvia, sino porque Iberdrola ha decidido rebajar su cuota para poder hacer obras en la nueva central hidroeléctrica de Santo Estevo. El bajón será considerable. Tanto, que es posible que afecte a la navegación de algunas de las embarcaciones turísticas utilizadas cada año por miles de visitantes.
La empresa que explota los embalses del Sil se propone abrir las compuertas de la presa de Santo Estevo en el mes de junio. El embalse seguirá desaguando hasta que el nivel haya descendido alrededor de quince metros. En el tramo de río del que parten las rutas de los barcos turísticos el fondo alcanza en algunos lugares los noventa metros, así que el embalse no se vaciará, ni mucho menos. Lo que ocurre es que el descenso del nivel del agua hará más difícil el embarque de los pasajeros.
La Diputación de Lugo tiene la salida de sus rutas junto al club náutico de Doade, entre Monforte y Sober, y a unos veinte kilómetros aguas arriba de la presa de Santo Estevo. La empresa privada lucense Hemisferios y la Diputación de Ourense hacen salir sus barcos de unos pantalanes situados en Loureiro, en Nogueira de Ramuín, a poco más de un kilómetro de la presa y más protegidos de las subidas y bajadas del agua.
Tal como lo anuncia Iberdrola, el vaciado parcial de este verano será similar al que ya aplicó en el 2008, y que dejó fuera de servicio durante semanas los barcos de la Diputación de Lugo. En todo caso, se supone que la infraestructura náutica del organismo provincial lucense está hoy más protegida que entonces. En vista de que no hay posibilidad legal alguna de impedir a Iberdrola que haga oscilar el nivel del embalse, el departamento de Turismo de la Diputación lucense decidió instalar este año un embarcadero en Doade que sube y baja con el nivel del agua. Está pensado para resistir los vaivenes del embalse, pero ayer los portavoces de la Diputación se limitaban a explicar que esperan «que non afecte á navegabilidade».