Cuando los líderes del PSOE y del BNG de A Coruña anunciaron la firma de un pacto de gobierno, pocos le daban más de una semana de vida. Hoy, después de casi dos años (se cumplirán el próximo 15 de junio), la entente sigue en marcha. Curiosamente, la victoria de Feijoo en las autonómicas reforzó un enlace que el PP califica de «matrimonio de conveniencia».
Losada (PSOE) y Tello (BNG) han tomado nota de lo sucedido con Touriño y con Quintana. No hay contraprogramaciones ni bicefalia, algo que beneficia más al PSOE -Losada se vuelca en buscar popularidad en la calle- que al BNG, con sus líderes en segundo plano. Tras las críticas de ediles socialistas como Salvador Fernández Moreda y Carlos González Garcés, los más contrarios al pacto -aunque el propio Moreda gobierna sin problemas la Diputación en coalición con el Bloque-, o las declaraciones intempestivas de la edila Ermitas Valencia, que estos días sigue en sus trece, la tranquilidad parece haber llegado al gobierno local, aunque los unos sigan sin fiarse mucho de los otros.
Claro que la paz no es gratis: el PSOE renunció a cierta forma de hacer las cosas en áreas como Cultura o Normalización Lingüística, y se despojó de parte del coruñesismo que representó Vázquez, y que daba montañas de votos. El BNG moderó tanto su discurso que ahora cierta parte de su electorado no se reconoce en él. Difícil camino el que tendrán que recorrer ambos los próximos 24 meses.
En el plano de la gestión pura y dura, y contra agoreros que decían que no se movería ni una piedra, avanzan obras de infraestructuras y rehabilitación, y el poblado chabolista de Penamoa es casi historia; aunque otras, como la reforma de la Marina, la creación del área metropolitana o el desarrollo del ofimático, están paradas.
En muchos casos, la pelota está ahora en el tejado de la Xunta. Y en esta batalla hay armas de doble filo: el pasado lunes, el Ayuntamiento envió el plan general diseñado por Joan Busquets. Es la joya de la corona del proyecto del gobierno local, y toca a la Xunta popular decir si vale o o no. El líder del PP, Carlos Negreira, cuyas relaciones con Losada y Tello están prácticamente rotas, ha renunciado a todo cargo al lado de Feijoo para centrarse en la conquista de la alcaldía, que ve más cerca que nunca. Pero a Negreira se le aplaudirá y se le pedirán cuentas ahora en función de lo que se haga o se deje de hacer desde Santiago.