Las entradas a Compostela de la autopista desde Vigo y A Coruña se colapsaron y los paraguas volvieron a pintar de color las calles compostelanas, porque la lluvia no arredró a los miles de manifestantes. El aguacero dio lugar a que se corearan frases como «Aínda que chova, o galego non se encolle», o «Que chova, que vente, en galego sempre».
La consigna que se leía en miles de cartulinas que repartió la Mesa y que se elevaron sobre las cabezas en muchos momentos de la marcha y la concentración final era «Eu, galego» y la variante «Eu quero o galego». Las referencias al derecho a la educación en gallego también protagonizaron muchas de las pancartas, con frases como «Queremos aprender en galego», «Na Galiza, ensino en galego» o «Temos lingua propia, queremos vivir nela».
La manifestación discurrió bajo la intensa lluvia que arreció por momentos, pero en un tono festivo que no rebajó por ello el carácter reivindicativo. Un grupo de zancudos abrían la marcha y coreaban a través de un megáfono una letanía de consignas sobre lo que reclamaban: que se cumpla la legalidad lingüística en la Justicia, en la enseñanza, en la Administración e instituciones públicas. Y que los manifestantes respondían a coro: «En galego». Cuando la cabeza de la marcha llegó a la plaza de la Quintana después de recorrer el largo itinerario habitual por las calles compostelanas, aún quedaban miles de personas en la Alameda. Por eso se vació la plaza y se volvió a llenar para una segunda lectura del manifiesto en favor de la convivencia lingüística y la igualdad de derechos para el gallego, promovido por una treintena de personas de diferentes sectores sociales.