Un episodio surrealista tras el que se ha abierto una prórroga de esperanza

La Voz

GALICIA

Aunque le han sobrado motivos, Noelia no ha vuelto a presentar denuncias. Su agresor es extranjero y ella ha conseguido divorciarse mientras el maltratador estaba en prisión. Así que se ha quedado sin papeles y Noelia cree que será deportado en cuanto cumpla la condena. Esa es la confianza que le permite seguir. Si denuncia, se abrirán nuevos procesos que dilatarían su salida definitiva de España.

«Hace quince días me llamó la policía preguntándome si conocía su paradero». Noelia flipó, pero contestó que estaba en Teixeiro. «A los dos días me llamó otro, con lo mismo. En una semana, me llamaron tres». Se interesaban por una ejecutoria desde Figueras, para que el agresor cumpliera dos años de prisión: «No me dijeron por qué», pero Noelia espera que no tenga que salir de la cárcel y que los dos años se unan inmediatamente a las escasas semanas que le restan en prisión por vulnerar la orden de alejamiento. En cualquier caso, no ha guardado el espray en la mesilla.

Cinco mil euros

Aún tiene cosas muy duras que resolver. Le reclaman cinco mil euros por las deudas del piso que abandonó y cuyo contrato firmó con el agresor. «Si no los pago, se los quitarán a mi hermana, que se puso de avalista. Y le irán a por su piso. Pero yo no tengo un duro. ¿Qué hago yo ahora?». No todos los golpes vienen del mismo sitio.

Noelia es muy crítica con la legislación que debe proteger a las víctimas. Desgrana el relato de la miseria de tener que pedir prestado en la casa de acogida para hacer unas fotocopias que no podía pagar, los plazos desmedidos en los que llegan las ayudas, la incomprensible falta de eficacia del sistema para retener a su agresor, la ausencia de una salida laboral... Y aún así, Noelia está muy guapa cuando no llora; se recoge en una cola su flamante media melena rubia y busca soluciones. Siempre hay salidas. Y tiene un ángel de la guarda. El policía que tiene asignado su caso, uno de los funcionarios que en Galicia se encargan de enlazar a las amenazadas con las fuerzas de seguridad; un teléfono abierto a todas horas, el único que sale bien parado de todo el tenebroso relato de Noelia que tal vez esté a punto de acabar.