Hay al menos 250 empresas sospechosas, pero hasta ahora la Guardia Civil apenas ha podido registrar 50
02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 30 de enero del 2008, el propietario de un taller de Ribadumia que estaba siendo investigado por la Guardia Civil en unas diligencias de un juzgado de Lalín por falsificación de documentación, hace una llamada telefónica preguntando por Johann y dice que tiene un Golf 5 para bajarle los kilómetros. Le responden que ese coche «lo graba en 16 sitios» -en referencia a que registra los kilómetros en varios lugares para dificultar las alteraciones- y que por manipularlo cobran 120 euros. Hay acuerdo y quedan ese mismo día en Ribadumia. Este fue el inicio de la operación Trucarro, que ocho meses y cientos de grabaciones de conversaciones telefónicas más tarde, dio lugar a la detención del alemán Johann Grimm, propietario de Truck and Car Technology System S.?L. (T&CTS), con sede en Vilar de Calo (Teo), y sus cuatro empleados.
Con los pinchazos telefónicos, la documentación intervenida en T&CTS y en Sport Motor de Milladoiro (Ames), también de Grimm, y pesquisas posteriores, la Guardia Civil supo de al menos 250 concesionarios y talleres de las cuatro provincias gallegas (también figura alguno de Asturias y de León) supuestamente relacionados con el fraude masivo de la manipulación de los cuentakilómetros. Medio centenar de ellos han sido registrados desde principios de octubre del 2008 y los responsables de la mitad, unas 50 personas en total, ya han declarado como imputados ante Francisco Javier Míguez Poza, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, que investiga el caso. De todos ellos, únicamente Johann Grimm llegó a ingresar en prisión y actualmente está en libertad bajo fianza de 25.000 euros. Uno de los cuatro empleados del alemán, Roberto L.?C., supuestamente su mano derecha en Truck and Car, también está en libertad con fianza, de 5.000 euros.
Cuatro móviles pinchados
En el sumario de la operación Trucarro, cuyo secreto levantó recientemente el juez, figura como detenido, a finales de junio del 2008, el titular del primer vehículo detectado por la Guardia Civil en el taller de Johann Grimm en Vilar de Calo. Era un Nissan Terrano de segunda mano cuyo propietario lo había comprado con 107.309 kilómetros y lo tenía en venta con 68.225. Pocos días después, a principios de julio, la Policía Judicial solicitó y obtuvo del Juzgado número 2 de Santiago la autorización para pinchar cuatro teléfonos móviles con los que Johann Grimm y sus empleados recibían los encargos de talleres y concesionarios.
Las escuchas se prolongaron hasta septiembre. Mucho antes de que los pinchazos terminaran, la Guardia Civil tenía ya cientos de testimonios que podrían sustentar la acusación de estafa, maquinación para alterar el precio de las cosas y contra la propiedad industrial. La empresa de Vilar de Calo, cuyo objeto social era la compra-venta, fabricación y arrendamiento de maquinaria para la industria, se dedicaba principalmente a alterar los cuentakilómetros para que los vehículos presentaran muchos menos kilómetros de los reales, «siendo partícipes en la estafa los responsables de los talleres, al engañar a los compradores de los vehículos manipulados».
Sobre el alcance del fraude solo hay estimaciones. Grimm declaró que su taller, que inició su actividad hace diez años, hacía no más de treinta manipulaciones de cuadros electrónicos a la semana, pero la Guardia Civil afirma que se pudieron propiciar hasta 20 estafas cada día, por lo que podrían ser más de 30.000 en total. Aunque el juzgado se propuso acelerar la investigación, esta avanza con lentitud debido a la gran cantidad de talleres relacionados con T&CTS y la complejidad del análisis coche por coche, con miles de documentos, para verificar si se rebajaron los kilometrajes.