La segunda aniquilación de Beiras

GALICIA

La UPG se rearma para acaparar los delegados que acudirán a la asamblea nacional del Bloque e intentar desactivar políticamente al líder del Encontro Irmandiño

12 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La primera muerte política de Xosé Manuel Beiras empezó a gestarse en el 2002, cuando Anxo Quintana fue promovido como coordinador de la ejecutiva del BNG con el propósito de moverle la silla. En menos de un año, Beiras cedió al de Allariz la portavocía nacional y la candidatura a la Xunta a cambio de un puesto simbólico, pero sin poder real en la organización, como era la presidencia del consello nacional. Corría el mes de noviembre del año 2003. Al término de la undécima asamblea nacional, Francisco Rodríguez y la Unión do Povo Galego (UPG) podían jactarse ya de haber aniquilado a Beiras, aunque este pareció enterarse del fratricidio año y medio más tarde, cuando dimitió alporizado de aquel puesto inútil que la U le brindó como señuelo.

La persona que condujo al Bloque a sus mejores resultados históricos fue apartada de la primera línea de forma un tanto cicatera, lo que contrasta con la generosidad mostrada por ejemplo con Quintana, que tras perder cinco escaños como candidato es el único dirigente nacionalista que seguirá montado en un coche oficial por ser promovido por el sector oficial como miembro de la Mesa del Parlamento.

El resurgimiento

Pero la salida por la puerta trasera no fue el final de Beiras. Convertido en una suerte de líder altermundialista y respaldado por los suyos, reposicionados ahora en el llamado Encontro Irmandiño, el ex portavoz nacional resurgió de sus cenizas erigiéndose en la conciencia crítica y casi en la única figura que no tuvo responsabilidad directa en la derrota electoral del pasado 1 de marzo.

El sector oficial del BNG, conformado hasta las elecciones por esa alianza fraguada por la U con el Quinigá -la tropa de seguidores impulsada por Quintana al abrigo de la Xunta-, empezó a tener otra vez motivos para recelar de Beiras, quien pese a sus 73 años y a que lleva seis apartado de la primera línea, sigue despertando cierto entusiasmo entre la militancia no adscrita. El desafío lanzado por los irmandiños para refundar el Bloque y promover listas abiertas en las comarcas con el fin de que la militancia tome las riendas de la organización, encendió las alarmas en el seno de la UPG y está obligando al partido comunista de Francisco Rodríguez a lanzar una nueva operación para retirar de la circulación al principal cabecilla de la socialdemocracia del BNG.

El primer movimiento táctico de la U se produce con la irrupción en escena de su propia candidatura para la portavocía nacional del Bloque, personificada en el concejal pontevedrés Guillerme Vázquez, lo que en apariencia rompe la alianza que tenían con los restos del Quinigá , que apuesta por Carlos Aymerich. Las fisuras que se producen en el sector oficial no acaban de ser creíbles entre los irmandiños . «Divídense para acaparar máis», señala un dirigente próximo a Beiras.

En cierto modo, la alianza entre la UPG y el quintanism o sigue existiendo en las tesis políticas que se discutirán en la asamblea nacional, que no variarán, y en la voluntad expresada por las dos cabezas de llegar a un pacto. Pero tampoco hay que olvidar que existen diferencias de calado entre unos y otros, como el fuerte rechazo que en la U provoca el nombre de Aymerich, desde que su voto sirvió para promover a Ánxela Bugallo como conselleira de Cultura, en detrimento de la candidata de la UPG, y desde que recorrió las asambleas comarcales para pedir en nombre de Quintana la conversión del Bloque en un partido.

El principal efecto que va a tener la aparente ruptura del sector oficial se dejará ver el próximo sábado en las asambleas para elegir los delegados para el cónclave del 10 de mayo, pues en las principales comarcas se presentarán tres listas diferentes, lo que a priori perjudica a los irmandiños porque será la única facción alejada del aparato, de las finanzas y de la lista de militantes del BNG.

Aun así, la corriente de Beiras se muestra optimista frente al nuevo intento de reducir a su líder a cenizas y hace sus propios vaticinios en su web, que consisten en que la UPG y el Quinigá acabarán pactando para dejar a Aymerich de portavoz nacional y a Ana Pontón de portavoz parlamentaria. El tiempo dirá si están en lo cierto.