Averías e incluso «motivos psicológicos». Son las explicaciones que los responsables de las decenas de empresas de compraventa de automóviles señaladas por trucar cuentakilómetros ofrecen para justificar una práctica ampliamente extendida por todo el territorio gallego, y que en el mes de julio salió a la luz al ser objeto de investigación por un juzgado de Santiago.
Si bien el juez que instruye el caso, el magistrado Francisco Javier Míguez Poza, señalaba días atrás que «no aparece nítida por ahora la comisión de delito» ?-las actuaciones tratan de probar supuestos delitos de estafa, maquinación para alterar el precio de las cosas y contra la propiedad industrial-, lo que revela la operación Trucarro hasta ahora es que los cuentakilómetros de miles de coches de segunda mano o kilómetro cero han sido modificados, lo sepan o no sus propietarios. Investigando el registro de clientes que tenía la empresa Truck and Car Technology System, que se encargaba de modificar los cuadros previa petición, el juez ha ordenado desde julio del año pasado más de cuarenta registros. A principios de mes, la Guardia Civil indicaba que había hecho unas cincuenta detenciones y que había intervenido ya en veintiséis empresas. Prácticamente, todos los titulares de talleres y concesionarios investigados utilizan argumentos semejantes: averías en los cuadros -numerosísimas, a juzgar por la gran cantidad de encargos que recibía Truck and Car-; peticiones específicas de clientes; e incluso motivos psicológicos, aduciendo que, en algunos casos, los propietarios de los vehículos se sentían mejor si el coche recién adquirido no superaba la barrera «psicológica» de los 100.000.
Prácticamente todos niegan haber vendido coches supuestamente manipulados sin haber informado previamente al comprador último del vehículo. Y la mayoría se escudan en que el recorte de kilómetros ?-que en sí mismo no es una operación ilegal, siempre y cuando con ese rebaje no se engañe a alguien que compra un coche pensando que tiene menos kilómetros de los que en realidad tiene- se hacía en vehículos que eran propiedad de las empresas y que se destinaban a uso de los empleados, coches de cortesía o, en definitiva, para usos diferentes a la venta.
El titular de Truck and Car, Johann Grimm -en libertad bajo fianza de 25.000 euros- también comercializaba los dispositivos electrónicos que permiten cambiar los registros de los cuentakilómetros, máquinas cuya venta -otra cosa es el uso que se haga de ellas- no es ilícita en España. Grimm llevaba un completo registro de facturas que ha sido detenidamente investigado por el juzgado. En algunas empresas investigadas llama la atención lo abultado de los encargos a la empresa Truck and Car, que en sus facturas hacía constar por escrito que la modificación del cuentakilómetros debía ser comunicada, en caso de venta, al comprador ultimo del vehículo.
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