Andrés Ramón Boado Paz se mostraba muy ilusionado con su próximo paso, el mes de noviembre de este año, a la segunda actividad. Pero al mismo tiempo ya sentía añoranza por el trabajo en beneficio de los ciudadanos que desempeñó durante más de treinta años.
Pasó por distintas unidades de la policía, pero de lo que más se sentía orgulloso era de ser uno de los fundadores del Grupo de Prevención e Intervención Rápida. A pesar del riesgo que tanto para él como para sus compañeros suponía ser los primeros en llegar a cualquier tipo de incidencia.
Su amor por su profesión y su valor no le hacían pensar en su propia vida. Así lo demostró en varios actos de servicio. Una de sus últimas actuaciones consistió, junto con Roel, en el rescate de un niño que cayó por el acantilado del paseo marítimo coruñés.
Boado fue condecorado varias veces durante su carrera por su valentía y entrega hacia los demás. Ayer, el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, le impuso a título póstumo la medalla de oro al mérito policial.