Controles de alcoholemia a todas horas, pero especialmente las madrugadas de los fines de semana y de los próximos días festivos. Y mucha presencia policial en las carreteras secundarias. Esa es la receta que aplicará desde hoy y toda la Semana Santa la Guardia Civil de Tráfico en la red viaria de Galicia para intentar evitar muertes como las ocurridas en el puente de San José, cuando perdieron la vida cinco varones, todos menores de 30 años, al regreso de una noche en la zona de marcha nocturna del municipio coruñés de Melide.
Los viajes de madrugada entre zonas de ocio son precisamente los que más preocupan a los responsables de la seguridad vial en Galicia de cara a las próximas jornadas festivas. Son trayectos cortos en los que se recorren pocos kilómetros, en la mayoría de los casos entre el lugar de residencia de los ocupantes de los coches y la localidad en la que tienen previsto pasar la mayor parte de la madrugada. Es verdad que son desplazamientos de escaso recorrido, pero llenos de riesgo porque en una gran parte de los casos se realizan por carreteras secundarias en las que las condiciones de seguridad están muy lejos de ser las ideales.
Y no lo son porque un despiste o un error en una carretera de ese tipo, sin aceras ni arcenes, tiene demasiadas posibilidades de terminar en una salida de vía hacia una profunda cuneta y en una posterior colisión contra un árbol o una casa. En realidad, ese es el tipo de siniestro más frecuente en esas vías locales y provinciales. También es el más frecuente en el horario de madrugada , como explica el teniente coronel José Luis Ulla, jefe de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia. Ulla teme especialmente el momento del regreso a casa tras pasar varias horas de fiesta sin dormir. Aun sin haber bebido alcohol, las condiciones de los conductores no son las mismas debido al cansancio. Y sucede cuando se circula por las vías secundarias, las que precisan de mayor atención.