Si desconcierto e incredulidad eran los términos más apropiados para resumir la reacciones que había generado aquel 7 de noviembre del 2003 la noticia de la detención de Marcial Dorado Baúlde por su presunta relación con el transporte de cocaína con el buque South Sea, frustrado semanas antes por los servicios antidroga españoles, no se puede decir lo mismo de las que generó ayer la noticia de su nuevo arresto, esta vez por blanqueo de dinero.
Los signos externos de riqueza de este ex contrabandista -sobre su condición de narcotraficante la última palabra la tienen los tribunales y están en ello- encajan poco con los de aquel mozo de las motoras que, años ha, unían A Illa de Arousa con la Península. A pesar de que nunca ha aparecido en la famosa lista Forbes, no parecen ir muy descaminados los que lO consideran una de las grandes fortunas de Galicia.
Quien haya tenido el privilegio -o la desgracia- de tenerlo como anfitrión en su singular mansión de O Lagartiño (A Illa) y/o en su yate, puede dar fe DE que no se trata de un ex contrabandista más. Durante un tiempo se consideró un hombre con suerte. Fue detenido en la famosa operación Nécora, pero salió limpio. Como contrabandista tuvo su primer tropiezo en la ría de Bilbao con el Eugen Rothoenhosper , pero resultó bien librado. Después sería condenado a 2,5 años de cárcel por cohecho, pero todo apunta que lo peor está por venir para este penúltimo histórico .