«Debería haber unas directrices mínimas que nos sirvieran de guía», afirman en un complejo deportivo

La Voz

GALICIA

En el caso del complejo deportivo coruñés, su reglamento contempla otros elementos de seguridad además de la ratio de alumnos por monitor, «que es sagrada». Así, incorporan un monitor de apoyo si alguno de los niños sufre una discapacidad, usan material auxiliar en las clases (manguitos, churros o cinturones), no trabajan siempre con todos los niños a la vez (algunos esperan sentados fuera de la piscina) y fijan niveles por edades para facilitar la enseñanza. El monitor, además, es el que cierra el grupo de camino al vestuario. «Pero debería haber unas directrices mínimas que sirvieran de guía para todos», se queja el responsable del centro.