Un mortero de la Guerra Civil obliga a acordonar una calle de Vilagarcía

GALICIA

02 abr 2009 . Actualizado a las 02:21 h.

La Policía Nacional acordonó en la noche de ayer una calle del centro de Vilagarcía ante el riesgo de que estallara un mortero hallado en las inmediaciones. Los agentes recibieron el aviso sobre las ocho de la tarde. Según indicaron fuentes policiales, fue un vecino el que encontró el artefacto en una obra detrás de la capilla de San Roque, al lado del instituto Castro Alobre, el centro de estudios que escolariza a más alumnos del municipio.

El hombre decidió llevárselo a su coche, pero después, ante el riesgo de que fuese peligroso, llamó a la policía. Cuando los agentes lo inspeccionaron vieron que se trataba de un mortero antiguo, probablemente de la Guerra Civil, pero como llevaba puesta la espoleta, decidieron acordonar la zona ante el riesgo de que la manipulación del artefacto lo hiciese estallar.

A las nueve de la noche, la calle Ramón Cabanillas estaba cortada al tráfico, y los curiosos empezaron a amontonarse al lado del cordón policial. Se trata de un barrio con edificios de cinco y seis plantas, cuyos residentes esperaban en los balcones las órdenes de los agentes. Aunque no los dejaban salir, algunos lograron traspasar el cordón policial y salieron en zapatillas a la calle para huir de la zona, entre ellos, una madre con su hija en pijama. También se vivieron algunos momentos de tensión cuando un niño llegó con la intención de entrar en su casa y no pudo hacerlo.

Al fondo de la calle, junto al río Con, estaba el Ford Focus gris en cuyo maletero se guardaba el artefacto, a la espera de que llegaran los tédax, especialistas en desactivación de artefactos explosivos, para inspeccionarlo. Sobre las diez y media de la noche aparecieron los artificieros, que sacaron el mortero del maletero del coche y se lo llevaron en un furgón policial metido en un contenedor especial con el que tenían previsto trasladarlo hasta Vigo para proceder a su análisis y determinar su procedencia.

Un precedente hace dos años

Hace dos años, dos alumnos del instituto que se encuentra situado al lado del lugar en el que ayer apareció el mortero encontraron una granada de mano que estaba abandonada en un pinar del recinto escolar. En aquella ocasión, los muchachos la metieron en una mochila y se la llevaron a casa para enseñársela a sus padres, que inmediatamente dieron parte a la policía. Afortunadamente el artefacto estaba muy deteriorado y no había peligro de explosión. En la Guerra Civil se montó un acuartelamiento militar en esta zona, lo que podría explicar ambos sucesos.