«Eran peores los clientes que ellas», aseguran los vecinos

La Voz

GALICIA

En la esquina de la calle San Luis con la ronda de Outeiro, la arteria más larga que recorre A Coruña, el piso de una construcción baja llevaba «unos cuatro años» funcionando como casa de citas, señalaba Juan Antonio, un vecino de la zona. Solo dos plantas tiene el antiguo edificio, cuyo piso habían alquilado los cabecillas de la trama, que sin embargo, según fuentes cercanas a la investigación, eran propietarios del otro inmueble de contactos, un edificio de cinco plantas en la calle San Sebastián.

La pequeña construcción acogía un número inferior de chicas, todas «jóvenes y muy guapas: de lo bueno, lo mejor», comentaba un vecino, pero «cambiaban continuamente, cada dos o tres semanas». En su mayoría eran sudamericanas, pero «también hubo alguna rusa», confirma Juan. Regenta un negocio en la zona y asegura que «nunca dijeron nada de si las trataban mal o si no las dejaban salir, pero sí les oí alguna vez que solo tenían diez minutos». Ellas mismas se ocupaban de la limpieza de la casa y las escaleras del portal, y, asegura: «Ellas no daban problemas, podía venir alguna vez la policía si había follón porque algún cliente estaba bebido o no les quería pagar, pero nada más».

«Eran peores los clientes que ellas», asegura Florentino, del establecimiento que ocupa el bajo de la casa. Alguna vez, contaba ayer, se vieron obligados a llamar a la policía por el ruido, «porque había jaleo, y claro, molestaban, pero más ellos, que hacían follón y destrozos en las escaleras».

El jueves, la policía llegó y se llevó detenida a l a madama, que en el vecindario conocen por la Portuguesa , en alusión a su nacionalidad de origen.