Se fue el Gobierno y apareció el partido. El socialismo gallego vivió ayer siete horas de catarsis colectiva a puerta cerrada para analizar por qué el PSdeG se ha quedado sin la Xunta tras someterse a su primer examen en las urnas. Alejamiento del Gobierno respecto al propio partido; elitismo de gran parte de sus integrantes; desprecio de las posibilidades reales del PP; olvido de las ciudades y un mal entendimiento de lo que es un Ejecutivo de coalición fueron los argumentos más reiterados a lo largo de las más de sesenta intervenciones registradas en la reunión del comité nacional de los socialistas gallegos celebrado ayer en un hotel de Santiago.
La reunión fue la más viva de cuantas ha vivido el PSdeG en los últimos años, pero esa participación estuvo esta vez más marcada por el debate que por la crispación. La crítica partió incluso desde la cúpula, a modo de cobro de factura atrasada.
La fecha de las elecciones
José Blanco, vicesecretario general del PSOE estatal, recordó en su intervención que él había propuesto otra fecha más idónea a los intereses del partido para los comicios, para a continuación identificar la «competición» que socialistas y nacionalistas mantuvieron por el poder en el seno de la Xunta como una de las causas de la derrota electoral. «Lo han visto con toda claridad los ciudadanos y han castigado eso, no que hubiera un Gobierno de coalición o compartido», espetó Blanco.
Lejos de la mirada de la prensa algunos intervinientes en el debate interno demonizaron al BNG, e incluso el alcalde de Lugo, López Orozco, recordó algunos de los engaños que aseguró haber sufrido por parte de los nacionalistas. Pero el análisis de ayer basculó sobre todo hacia adentro. Xosé Ramón Gómez Besteiro, presidente de la Diputación lucense, achacó los malos entendidos con el BNG a no haber desempeñado con toda claridad la actitud de socio mayoritario, aunque como señaló el presidente de la gestora, Ricardo Varela, se corregirán en los ayuntamientos donde no funcionan los pactos «porque como ocurrió en la Xunta al electorado no le gusta la gestión excesivamente compartida».
Al margen de las relaciones con el todavía socio en funciones, el papel del PSOE en cuanto a gestión y sobre todo el de Touriño protagonizaron gran parte del debate. De puertas hacia afuera todos los dirigentes del partido agradecieron el trabajo del ya ex secretario general. «Cogió el partido en las cenizas y lo proyectó al éxito», llegó a decir Blanco a la prensa.
Tímidos abucheos a Rego
Pero en la reunión los únicos abucheos que se oyeron fueron los dirigidos a Ismael Rego, portavoz hasta ahora del grupo parlamentario, al hacer la más encendida loa a Touriño, ausente ayer del encuentro «para no condicionar el debate». Rego llegó a hacer una ligera crítica hacia el PSOE estatal, además de defender la fecha elegida para las elecciones, pero en el ánimo de las bases estuvo el criticar el distanciamiento de la cúpula del partido y el elitismo que aseguraron ver varios oradores en los más cercanos colaboradores del presidente. Y en ese punto fue en el que más incidieron los representantes del socialismo del medio rural. «Estamos cansados de aplaudir y dar jabón», dijo desde la tribuna un orador, al que en una réplica se le admitió que casi nadie había ejercido el papel crítico en las citas colectivas del partido.
O casi nadie, porque ese papel sí se le reconoció a Gonzalo Caballero, que aparentemente va dando pasos hacia su presentación como candidato alternativo a la secretaría general. Ayer ya consiguió que se cambiase el orden del día del congreso extraordinario del 25 de abril, para lograr por unanimidad que antes de votar al nuevo líder las agrupaciones puedan exponer en el próximo cónclave del socialismo gallego su punto de vista.