Dos barcos atracados en el muelle de Ribeira acabaron reducidos a poco más que el casco al ser pasto de las llamas en un incendio que se declaró a las tres de la madrugada de ayer en el puerto del municipio coruñés y que, según todos los indicios, fue intencionado. El fuego afectó también a una tercera embarcación, que sufrió daños importantes en su estructura.
Las llamas se originaron en el Carriolo, que pertenece al patrón mayor ribeirense, Antonio Argibay, y se propagaron rápidamente a las embarcaciones fondeadas a ambos costados: el Marjopo, propiedad de María Belén García Ventoso, y el Mar Marín, de Juan Pouso Rodríguez. Los dos primeros -de entre 8 y 12 metros de eslora- se llevaron la peor parte, ya que quedaron calcinados por completo, mientras que el Mar Marín, aunque tiene un costado afectado y se han quemado los aparejos de pesca, no sufrió daños en la maquinaria y ayer sus propietarios lograron arrancar el motor.
En cuanto a las causas del incendio, todo apunta que fue intencionado. Los bomberos indicaron que se desconoce el detonante del fuego, pero matizan que lo más probable es que fuera premeditado. En todo caso, indicaron que será difícil determinar cómo se originaron las llamas, dado que el puente y la cubierta de la embarcación en la que se sitúa el foco están completamente quemados.
Con más rotundidad se expresó el jefe de labores del puerto de Ribeira, Marcos Sampedro, que afirmó que, «tal e como estaban os barcos, non hai dúbida de que o lume foi provocado». Sampedro, que fue de los primeros en llegar a donde estaban las embarcaciones, en la zona de las rampas, próxima a la gasolinera del puerto, señaló además la providencial actuación de unos jóvenes que en el momento de declararse el incendio estaban en las inmediaciones celebrando el carnaval. Fueron ellos los que cortaron los cabos de amarre de los pesqueros para separarlos y evitar que el fuego los alcanzase. De hecho, hay un cuarto barco afectado en uno de sus costados, pero apenas sufrió daños.
Desolado
Pocas palabras salían ayer de la boca del patrón mayor ribeirense después de perder su embarcación, valorada en más de 120.000 euros. Antonio Argibay, que ayer por la mañana regresó al muelle para sacar del agua lo que quedaba del Carriolo porque estaba vertiendo gasoil al mar, estaba desolado, aunque hablaba con resignación: «O barco non vale para nada. É a lotería dos pobres».
Argibay no se aventuró a comentar nada sobre las causas del suceso y se limitó a decir que espera que la investigación sirva para aclarar lo sucedido lo antes posible. En cuanto a su actividad en el mar, el patrón mayor no sabe aún cómo afrontará la nueva situación, ya que la nave quemada era su único pesquero: «Non sei que vou facer, aínda non pensei nada».