Los jueces protestan. Se lamentan de la falta de medios, tanto humanos como materiales. Se quejan de que no dan abasto y, sobre todo, de la «desidia» mostrada por los políticos, que «poco o nada» hacen por aliviar el colapso que sufre la Justicia. Las quejas no son de ahora. Llevan madurándose en maratonianas reuniones desde hace meses. Y de las palabras están dispuestos a pasar a los hechos, a tomar una medida hasta ahora inédita en la historia judicial española: la huelga.
El primer paso ya lo dieron. Los jueces coruñeses, en una reunión mantenida ayer, decidieron convocar la junta autonómica de magistrados para las próximas semanas y ahí tomar la decisión de ir o no ir a la huelga el próximo 18 de febrero. Así lo afirmó ayer el juez decano de A Coruña, Antonio Fraga Mandián, quien, junto a sus compañeros, cumplió ayer su promesa de hace un mes de no celebrar juicios, tomar declaraciones o realizar señalamientos los primeros días hábiles de cada mes. Y lo hicieron. Paralizaron los juzgados y así continuarán hasta que las Administraciones den el paso de crear más juzgados y más plazas de funcionarios.
Otra de las medidas que se han debatido y aprobado en la junta es la de no admitir más asuntos en sus juzgados que los que marcan los módulos fijados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Para los jueces coruñeses, como del resto del país, el Plan de Modernización aprobado por el CGPJ es «mejorable».
La decisión de ir a la huelga que podrían tomar los jueces, no solo gallegos, sino del resto del país, es muy polémica. En España nunca se ha producido una huelga de jueces y el problema es que no existe una regulación que admita que tienen derecho a ella, pero tampoco ninguna que lo prohíba, por lo que algunos magistrados piensan que pueden ejercer este derecho y otros que no por ser el tercer poder del Estado.
Ministro Bermejo
Una gran parte de la carrera judicial ha perdido definitivamente la paciencia ante la falta de voluntad del ministerio. Fernández Bermejo «incumple sistemáticamente lo que promete y, además, ha tenido tiempo de sobra para promover las reformas necesarias», manifestaba un juez de instrucción coruñés a la salida de la reunión de ayer.
Además, el nuevo CGPJ «debe dejarse de poner paños calientes y de preocuparse exclusivamente de dar una imagen alejada del anterior Consejo e impulsar con un mínimo de rigor y urgencia las medidas anunciadas en el plan de modernización», añadieron otros magistrados.
La Justicia en Galicia y en el resto de España, según reflejaron algunos jueces tras la junta celebrada ayer, sufre problemas endémicos. En este sentido hicieron hincapié en las dilaciones excesivas. «La opinión pública ha expresado ya su indignación ante determinados casos de mal funcionamiento», comentaron.
Los jueces coruñeses, además de secundar las quejas de sus colegas de otras comunidades autónomas, llevan años pidiendo a la Xunta que cree más juzgados ante el colapso que sufren los ya existentes.