El supuesto autor del crimen de María del Rosario Peso André -con la que llevaba conviviendo ocho años- lleva una pulsera GPS impuesta a consecuencia de la orden de alejamiento de su ex mujer. Ese dispositivo debió activarse ayer, ya que el hombre se personó en las inmediaciones de la casa de la que fuera su esposa, pero no fue así por motivos que habrán de esclarecerse ahora.
Maximino Couto Durán, de 60 años, debía haber regresado ayer a la prisión de A Lama, de la que salió el jueves para disfrutar de un permiso concedido con el plácet de la junta de tratamiento de la prisión. El detenido estaba a punto de obtener la libertad definitiva, ya que a mediados de diciembre expiraba su condena.
A algunos vecinos de la víctima, el suceso no les cogió por sorpresa. Uno de ellos llegó a decir ayer: «Esto lo vaticiné el jueves pasado». A lo que otro le respondió: «Sí, a mí me lo dijiste hace seis meses». Al parecer, el detenido estaba siguiendo un tratamiento con antidepresivos que simultaneaba con la ingesta de alcohol.
La mujer fallecida llegó a compartir uno de los dos pisos en el que ayer se desencadenó la tragedia en Mourente. Mientras la ex esposa de Maximino Couto vivía en la planta alta -al menos con una hija de la pareja-, él lo hacía en la baja con su nueva compañera sentimental. Esta situación duró cuatro años, hasta que se mudaron hace otros cuatro a Tourón.