Quintana niega que excusara por afinidad al País Vasco por los traslados de menores

GALICIA

27 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La polémica abierta por los casos de los menores que llegaron a Galicia procedentes del País Vasco, de donde supuestamente fueron expulsados con un pasaje gratuito que tenía A Coruña por destino, se coló ayer en el Parlamento, donde el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, rindió cuentas ante el PP, que lo acusó de anteponer su «ideoloxía nacionalista» a la protección de los chavales y de mostrarse condescendiente con las autoridades vascas. El líder del BNG negó de forma contundente la imputación, pidiéndole «rigor» a la oposición y subrayando: «Eu non exculpei a ninguén».

El debate sobre la situación de estos menores, cuya presencia fue constatada sobre todo en la ciudad de A Coruña, se originó con motivo de una iniciativa promovida por la popular Susana López Abella, que tomó como base el informe especial sobre los «menores vulnerables», elaborado recientemente por el Valedor do Pobo, salpicando su intervención con referencias constantes a las investigaciones abiertas por la Policía Autonómica y el Tribunal de Menores respecto a la situación de los jóvenes extranjeros. «¿Depuráronse xa responsabilidades por estes feitos?», inquirió la diputada chantadina.

El número dos del Ejecutivo gallego enmarcó los casos destapados en A Coruña en un contexto más amplio, pues aclaró que su departamento dio acogida, desde el año 2003, a un total de «327 menores sen acompañamento» que estaban en la calle. De igual modo, cifró en nueve el número de menores acogidos en los últimos meses que procedían del País Vasco. Destacó además que ante estas situaciones «o máis importante», insistió, es que la Xunta respondiera y les diera protección.

Llamada a la tranquilidad

«Preocúpame a súa compracencia», replicó López Abella elevando el tono, antes de acusar a Quintana de anteponer «a súa ideoloxía nacionalista» y su supuesta «afinidade» con el Gobierno vasco a los derechos de los propios menores, palabras que provocaron que el portavoz del BNG, Carlos Aymerich, la amonestara exaltado desde su escaño, mientras Quintana le hacía un gesto con la mano invitándolo a que se mantuviese al margen y se tranquilizara.

Ya en la tribuna, el número dos de la Xunta volvía a pedir «tranquilidade» y «rigor» al PP, desmintiendo rotundamente sus acusaciones y alertando del peligro de establecer «paralelismos» entre el nacionalismo y sus políticas. «Non ten dereito a facelo», insistió, antes de remarcar que él no exculpó «a ninguén», sino que fue el propio Tribunal de Menores el que no halló responsable de estos casos al Ejecutivo vasco.