Cuando las aguas desaparecieron del embalse de Fervenza se dejaron ver los caminos, los muros de las fincas y hasta los restos de una aldea que quedaron sumergidos cuando en 1966 se construyó la presa.
La aldea de Os Baos (Mazaricos) fue la más afectada por la construcción del embalse. Algunos de los vecinos que allí vivieron pudieron volver a ver sus casas el pasado otoño.
Hace ya meses que los muros de piedra han vuelto a desaparecer bajo las aguas. El pantano sigue bajo, pero para los vecinos de la zona, acostumbrados a sus crecidas y descensos, la mancha de agua ya es normal. Hace un año Fervenza se podía cruzar a pie. Ahora es ya imposible hacerlo.
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