Desprotección es el sentimiento que embarga a una buena parte de los afectados por los problemas ocasionados por el gasoil en turismos y camiones. Los titulares de los vehículos que han pasado por el taller a cambiar los filtros y a que les extraigan el combustible de los depósitos asisten a un ejercicio exculpatorio de responsabilidades por parte de concesionarios, gasolineras -pese a que algunas, una minoría, están pagando las facturas- y suministradores. Algunos vehículos han sufrido la misma avería al menos en dos ocasiones en las últimas semanas y sus dueños lógicamente no están tranquilos sobre lo que pueda ocurrir en un futuro.
Responsables de las estaciones de servicio de toda Galicia mantendrán hoy una reunión urgente en Santiago para valorar el problema de cada provincia, con datos concretos y facturas de reparación de averías y de combustible sobre la mesa. Los resultados de esta reunión tienen previsto hacérselos llegar a CLH. Los responsables de los surtidores insisten en que ellos son meros vendedores de un producto que les suministra un tercero y que es el que creen que debe hacerse cargo de la situación.
Fuentes de las estaciones de servicio insisten en que están sirviendo actualmente un producto en buenas condiciones y que los casos nuevos que siguen apareciendo obedecen a depósitos cargados con el gasoil de una partida que, supuestamente, no respondía a todos los parámetros de calidad. Este extremo lo negó Repsol desde que trascendió el caso.
Estaciones de servicio y concesionarios son los que están recibiendo directamente el chaparrón por un problema que, insisten, no es de su responsabilidad. Los segundos se apresuraron a incluir en las facturas la coletilla de que la garantía del vehículo no abarca a futuras averías derivadas de esta incidencia.
En Lugo no hay constancia de denuncias y una de las razones podría buscarse en que el importe de las facturas -90 euros en el caso de los camiones y algo más de 200 en los turismos- no justificaría otros trastornos y gastos.