La vegetación rodea edificios a pesar de las nuevas normas antiincendios

Xavier Lombardero

GALICIA

Agentes forestales aseguran haber cursado miles de denuncias sin que se haya corregido la situación de peligro

08 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El tiempo registrado en Galicia en los dos últimos veranos ha resultado un bálsamo frente a la ola incendiaria del 2006. Quizás por ello, la observancia de las normas que obligan a la limpieza de vegetación y eliminación de pinos, eucaliptos y acacias alrededor de las casas, urbanizaciones o naves se ha mostrado escasa en este período. Quienes desde el pasado 18 de abril han interpuesto miles de denuncias por tales incumplimientos acusan de pasividad a la Xunta. Para los agentes forestales, el peligro se acumula ante una posible época de viento y sequía, mientras Medio Rural contemporiza en la exigencia de unas normas, necesarias para la ordenación del territorio, pero mal diseñadas que, en último caso, resultan política y socialmente impopulares para los dueños de las fincas.

El cambio más visible tras la entrada en vigor de estas medidas de prevención se ha producido con los desbroces bajo las líneas de transporte eléctrico, ferroviario y gestores de carreteras y autopistas. Se trata siempre de administradores concretos, acuciados por siniestros o por las denuncias que están a punto de llegar a los juzgados.

Pero la limpieza de franjas de protección en cientos de miles de propiedades particulares no se ha hecho, cuando la Ley 3 del 2007 dice que, desde la primavera, un arbolado denso no puede crecer a menos de cincuenta metros de las casas, los pies deben estar rareados cada siete metros y el matorral no levantará más de 20 centímetros en la zona inmediata a las viviendas.

Las denuncias en informes ante la falta de limpieza de franjas de protección recogen que viviendas, urbanizaciones, naves industriales, e incluso depósitos de combustible, están rodeados de vegetación y son un grave peligro en caso de incendio. La mejora urgente planteada dos años atrás (Decreto 105 del 2006) sería hoy una quimera. Representantes de la Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia (Aprafoga), agentes de autoridad responsables de la vigilancia y comunicación de las infracciones, lamentan: «Se a lei que sacaron fora boa, deberan aplicala, e se non o é, que a modifiquen, pero non a solten coma un lastre ata que un xuíz se acorde de quen é o responsable». La Consellería do Medio Rural, en cambio, dice que sí actúa, y el levantamiento de las actas de infracción sigue un proceso normal, pues, o bien acarrea el desbroce y tala voluntarias tras el apercibimiento, o se abren expedientes administrativos sancionadores que implican alegaciones y tardan un tiempo en resolverse.

Incumplimientos

Entre los incumplimientos y «pasividad oficial» detectada o informada por los forestales a lo largo de Galicia hay un poco de todo. Desde la casa sobre cuyo tejado crecen las copas de pinos y eucaliptos, a la urbanización cuyo perímetro sigue rodeado de maleza, almacenes de madera sin la necesaria distancia libre al monte, depósitos de combustible en zonas sin desbroce adecuado del matorral, acumulaciones de neumáticos viejos invadidas por la maleza, desguaces que ardieron hace pocos años y hoy presentan el mismo peligro que entonces, casitas de madera instaladas en mitad del bosque, montes gestionados por la propia Administración que no cumplen los criterios de gestión de biomasa... En otros sí se ha actuado, como la limpieza de barrios periféricos de Ourense que ardían año tras año.

Los agentes creen que ellos deben levantar acta de las infracciones, hoy como ayer, conforme a la ley, a pesar de ser socialmente embarazoso y de posibles reticencias en las delegaciones provinciales, de igual forma que elevan atestados a los juzgados, tras investigar incendios que tienen su origen en tendidos eléctricos.