Galicia empieza a plantar otros tipos de eucalipto para ampliar su uso

GALICIA

25 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los eucaliptos que se levantan en O Sixto, un monte ubicado en el municipio de As Pontes, en Ferrol, son jóvenes. Todavía no han llegado a los veintitrés o veinticinco años, la edad en la que el Globulus, la especie mayoritaria en Galicia, está lista para ser talada. Pero Rodolfo y Victoriano, dos trabajadores de una empresa forestal de la comarca, están ya derribando esos árboles que tienen poco más de un decenio. La razón de la corta es que están tocados por la plaga del Gonipterus, un insecto procedente de Australia que impide el crecimiento de estos árboles.

Cuando terminen, repoblarán el monte. Pero lo harán con una nueva especie, el Niles victoria, una variante propia de temperaturas de alta montaña y cuya madera precisa mayor tiempo de cocción para poder convertirse en pasta de papel.

Lo que ocurre en O Sixto es únicamente un ejemplo del nuevo enfoque que los empresarios del sector quieren dar a la industria del eucalipto, hasta ahora enmarcada prácticamente en la industria de la celulosa. En muchas zonas de Galicia están comenzando a plantarse, en principio a modo experimental, nuevas especies de este árbol. La razón es buscar otros usos que excedan a las celulosas para la que es, quizá, la especie forestal con peor fama en toda la Unión Europea.

Actualmente, según los datos que maneja la Federación Empresarial de Aserradores y Rematadores de Madera de Galicia (Fearmaga), en torno a un 43% de la madera que se tala en la comunidad gallega pertenece a la especie Globulus, la que tiene como principal fin la industria papelera. Otro 51% es pino y el resto pertenece a otras especies.

El eucalipto trata de abrir nuevos nichos de mercado. Como explican fuentes de Fearmaga, ya existen varias empresas en la comunidad, sobre todo en la provincia de Lugo, que exportan tarimas, puertas o ventanas que han sido confeccionadas con esta madera.

Buscar nuevas especies que aporten valor añadido es una de las funciones que realiza Fearmaga dentro de la promoción del I+D que hace.

Los cálculos que maneja esta asociación apuntan a que en la comunidad hay dos millones de hectáreas forestales. Arboladas están 1,4 millones y de ellas únicamente 400.000 hectáreas son plantaciones que pueden considerarse eficientes.

Unos 26.000 empleos

Con ese panorama, el sector forestal en Galicia aporta ya el 3,5% del producto interior bruto (PIB), con más de 2.400 millones de euros de facturación y en el que hay unos 26.000 empleos directos. A ellos habría que sumar todo el indirecto que generan las cuadrillas, sobre todo en el sector de la hostelería.

Asesorar a los propietarios que tienen montes sobre el tipo de especies más productivas, enfocando el espacio forestal como un fondo a plazo que no ofrecerá frutos hasta 20 o 30 años más tarde es otra de las funciones de la Federación Empresarial de Aserradores y Rematadores.

«En julio iniciamos una nueva campaña en la que fomentábamos que 'o monte é a nosa vida' y por eso hay que cuidarlo», explica la responsable del colectivo, Ana Oróns, que recuerda que el monte fue desde toda la vida la hucha de los gallegos. El cuidado de estos espacios forestales, asegura, es fundamental también para prevenir los incendios.