Muchos trabajadores carecen de la indumentaria reglamentaria que tiene que facilitarles el empresario
GALICIA
Una pequeña rama que cae hasta el suelo desde la copa de un eucalipto puede convertirse en un arma mortal. Evitar que se transforme en un estilete depende únicamente del casco de plástico obligatorio para todos los trabajadores del sector forestal. Este, junto con los pantalones protectores, los guantes especiales, la máscara para que las astillas no dañen los ojos y las botas con una suela que impida que los troncos rasos de los tojos se claven en la planta de los pies, forma parte de las herramientas básicas del equipo de protección individual que tienen que utilizar los operarios encargados de talar árboles en los montes gallegos. El atuendo del que tiene que subir a las copas para cortar las ramas que tocan las líneas de alta tensión tendría que completarse, entre otras cosas, con arneses y cables para facilitar el descenso posterior a la tarea.
Pero esta es solo la descripción ideal de lo que tendrían que facilitar a sus operarios todas las empresas del sector que hay en Galicia. Algunas compañías cumplen la normativa estipulada por la ley, pero no todas lo hacen. «Únicamente nos dieron un pantalón de protección, y las botas tuvimos que comprarlas nosotros», explicaba hace unos días uno de los trabajadores del Amazonas que vinieron a Galicia en el contingente del 2007 para limpiar las líneas de alta tensión en las provincias de Ourense y Lugo, cubriendo unos puestos de trabajo que no querían los gallegos.
Empleados portugueses que la semana pasada apilaban troncos junto a una carretera de la costa norte de A Coruña no tenían ni un pantalón protector. Trabajaban en vaqueros y carecían de casco o guantes. Alegaban que ellos eran conductores de tractor, aunque estaban echando un cabo a la grúa.
El calor del verano es otro de los factores que hacen que algunos operarios se tomen a la ligera las normas de seguridad y obvien ponerse el casco protector. Algunos pedían ropa hecha con materiales más ligeros para poder sobrellevar las altas temperaturas.
Presunto abuso
Pero las irregularidades en el sector forestal no se reducen únicamente a temas relacionados con la seguridad laboral. El presunto incumplimiento de los contratos marcados por el contingente del Ministerio de Trabajo, los pagos a la Seguridad Social por cuenta del empleado o la realización de jornadas maratonianas son otros de los asuntos que denuncian muchos operarios forestales.