Caballos con carné gallego en Friol

FRIOL

Cincuenta y cuatro familias que viven en la parroquia de Carballo crían ejemplares de pura raza autóctona en 160 hectáreas de monte vecinal para vender su carne

14 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las 54 familias que viven en la parroquia de Carballo, en el municipio lucense de Friol, decidieron poner en marcha una iniciativa singular y pionera: la cría de caballos de pura raza galega, que están en vías de extinción. Los quieren para que limpien el monte de maleza y para vender su carne.

Las familias disponen de 160 hectáreas de monte vecinal en mano común, que cercaron con vallas electrificadas, con energía que suministra una placa solar. El cierre, además de evitar que se escapen los caballos -ya tienen 25 cabezas sueltas-, cumple otra función: tratar de impedir que entren los lobos, que abundan en esta sierra, y se coman las crías. De momento, consiguieron ambos objetivos.

Los vecinos, que tienen establecido un calendario de turnos para vigilar y cuidar a los caballos, persiguen inicialmente con esta iniciativa mantener el monte limpio. Tienen el apoyo de Medio Rural, que aportó el 80% de los 29.431 euros que llevan invertidos.

Para el próximo año, según el presidente de la comunidad vecinal, José Manuel Iglesias Piña, esperan disponer ya de un curro y hacer la primera rapa das bestas. Los objetivos a medio plazo son crear un centro de tecnificación para adiestrar caballos de pura raza para que compitan en los concursos de andadura y doma y comercializar carne de potro. Por el momento disponen de 25 caballos - 17 yeguas, que ya han parido siete crías y un semental- que pastan sueltos por el monte acotado.

Dos sementales

Para cubrir a las hembras disponen de dos sementales, Rambo y Nano . Uno de ellos es propiedad de un vecino y el otro lo compró la comunidad con dinero procedente de la venta de madera.

El veterinario que coordina el proyecto, Jesús Antonio Sánchez Gómez, ensalzó las características específicas de los caballos de pura raza galega: son rozadores tradicionales del monte; tienen aptitudes deportivas para la andadura, la doma de alta escuela y para el salto de obstáculos de iniciación. Su carne destaca por su moderado aporte calórico, el alto contenido de proteínas y vitaminas del grupo B.

Los ejemplares de pura raza galega son difíciles de confundir con otros, especialmente por su tamaño, ya que son más pequeños y tienen un pelaje específico, que solo puede ser negro o castaño.

Según explicaron los veterinarios, cuando ellos estudiaban estaban catalogados como un tipo de poni, pero no lo son, porque son más largos que anchos, lo que establece la diferencia entre ambos tipos de équidos.

El proyecto, que lleva un año en marcha, fue presentado ayer públicamente, coincidiendo con la convocatoria de las ayudas para el fomento y mejora del caballo de pura raza galega.

Además de mostrar los animales en el monte y el cercado electrificado, por la tarde los vecinos de la parroquia de Carballo asistieron a una exhibición de doma y a una degustación de carne de potro. Contrataron un chef que elaboró para la ocasión cinco platos diferentes con esta carne: empanada, hamburguesas, dos tipos diferentes de roast beef y un sabroso guiso de carne.