«Al salir de casa tuve miedo por primera vez en muchos años»

GALICIA

La médica agredida el pasado viernes en Cambre volvió ayer a atender a sus pacientes en el centro de salud de O Temple

07 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Clara Corpas se puso ayer de nuevo su bata blanca del Sergas. Lo hizo a la misma hora en que lo ha hecho durante el último decenio, minutos después de las ocho de la mañana. Regresó al centro de salud de O Temple y a su consulta, situada a pocos metros de la entrada del edificio, pero no fue un día cualquiera. «Al salir de casa tuve miedo por primera vez en muchos años», explicaba. El viernes, uno de sus pacientes la abofeteó y la empujó, porque no le facilitaba la receta de un fuerte tranquilizante. «Nunca me había pasado nada igual en los 26 años que llevo trabajando. Yo me iba muchas veces una hora después de acabar mi jornada y me quedaba sola metiendo datos en el ordenador o pasando analíticas, y nunca tuve sensación de inseguridad», recuerda.

Ahora, las cosas han cambiado. «En determinados momentos, no dejas de tener cierto temor y de que sea capaz [en referencia a su agresor] de llevar a cabo sus amenazas. Me dijo que me iba a matar, a quemarme y a lanzar un cóctel molotov, pero creo que fue fruto del momento», detalló.

Clara Corpas llevaba años atendiendo a este paciente. «Podía poner una mirada desafiante, pero nunca fue agresivo». La facultativa mantiene trato personal con la madre del hombre que la abofeteó. «A veces pienso si tenía que haberle dado el tranquilizante en las dosis que pedía, pero la fuerza no es la que da la razón», reflexiona en el exterior del edificio, mientras levanta la vista y observa que la consulta está repleta. «Tengo la agenda llena todos los días de la semana», dice.

Clara Corpas retoma su discurso: «Lo que no se puede consentir es que llegue un paciente y, sin más, te agreda. Yo tuve mucha suerte. Soy corpulenta y resistí bien el golpe, que fue muy fuerte. Podía haber sido peor». La médica recibió inmediatamente la ayuda de sus compañeras. «Hubo momentos de tensión hasta que llegó la Guardia Civil», relata. El presunto agresor, R.?M.?G., la siguió insultando y amenazando: «Aguantas el tirón, pero piensas que te puede seguir dando. Lo que no puedes hacer es meterte dentro de la consulta como si no pasase nada, porque estarías acorralada. Luego, cuando cesa la tensión, te vienes abajo y lloras».