Herido muy grave un churrero de Ribeira al quedar calcinado su puesto

GALICIA

El hombre, pese a estar envuelto en llamas, quería apagar el fuego para evitar que explotasen unas bombonas

05 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La tarde de trabajo empezó ayer igual que siempre para Robustiano Mota, un vecino de Ribeira de 60 años de edad que cada domingo despacha churros en una caravana aparcada en el Malecón. Sin embargo, poco tiempo después de abrir el puesto, la tranquilidad se tornó en pesadilla. Aunque la policía aún no tenía claro ayer cómo se produjo el incendio, el hombre acabó en llamas y, según informaron desde el 061, con quemaduras de segundo grado en el 60% del cuerpo. Al cierre de esta edición, permanecía en estado muy grave en el Hospital Juan Canalejo.

Todo comenzó sobre las seis de la tarde. En ese momento, quienes pasean por la fachada marítima ribeirense presenciaron una imagen dantesca: un vecino libraba una batalla imposible con un pequeño extintor en la mano para intentar que el propietario de la churrería no fuese pasto de las llamas. Pronto apareció también una segunda persona dispuesta a ayudar.

Miedo a tocarle

Sin embargo, cuando recibió los primeros auxilios Robustiano Mota ya tenía quemaduras por todo el cuerpo. Además, el churrero, que permanecía consciente, estaba empeñado en introducirse dentro de su pequeño puesto para intentar rescatar las cinco bombonas de butano que había dentro. Al parecer, tenía miedo de que explotasen y provocasen una gran tragedia en el concurrido Malecón de Santa Uxía.

Mientras llamaban frenéticamente al 112, los vecinos impidieron que regresase a la caravana. Es más, lograron arrastrarlo a varios metros del chiringuito. Gracias a ello, y según apuntaban las autoridades, pudo librarse de que la explosión de dos de las cinco bombonas de butano le pillase de lleno. Aún así, no está claro que no le afectase esta circunstancia.

A partir de ahí, los medios de emergencia tomaron el control. Dada la gravedad de sus lesiones, fue necesario trasladar al herido al centro de salud para que lo estabilizasen y lo intubasen antes de subirlo al helicóptero del 061 y llevarlo a la unidad de quemados del Hospital Juan Canalejo, de A Coruña.

Una vez atendido, los trabajos se centraron en apagar las últimas llamas del puesto de churros, que quedó completamente arrasado. Junto a él se vivieron escenas de dolor, sobre todo, cuando llegó una de las hijas del herido, su hermana y algunos de los sobrinos.

Muchas de las personas que se acercaron a la zona -había centenares de vecinos observando la escena- comentaban que oyeron un fuerte ruido -posiblemente a causa de la explosión de las bombonas- y que incluso vieron de lejos cómo un hombre «ía con moitas queimaduras no corpo». A las siete y media de la tarde, la zona estaba ya acordonada y el chiringuito seguía en la vía pública.