La velocidad está bajo control en Galicia. En la extensa red viaria de la comunidad hay 51 puntos de vigilancia, implantados gracias a un plan de la Dirección General de Tráfico (DGT), iniciado en el 2005, para la instalación de radares fijos en las carreteras gallegas como una de las principales medidas de prevención de la siniestralidad. Y su funcionamiento es máximo. En Galicia detectan cada mes a unos 3.000 conductores que superan los límites de velocidad establecidos para los tramos controlados por los radares. Solo en dos meses, enero y febrero, fueron fotografiados 7.411 vehículos de automovilistas que pisaban el acelerador más de lo permitido.
Los puntos de control permanente están situados en lo alto de los pórticos de información del tráfico y en cabinas situadas en los laterales de las carreteras. Todos ellos están preparados técnicamente para comunicarse por medio de cables de fibra óptica o por sistema GPRS con el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, con sede en A Coruña, y desde el pasado 1 de marzo con el Centro Estatal de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (Estrada), adonde llegan por vía telemática todas las fotografías recogidas por los radares de toda España.
26 radares
Sin embargo, no en todos los pórticos y cabinas hay equipos de medida de la velocidad, ya que la DGT solo dispone en Galicia de 26 radares habilitados para esa función y que van rotando por cada una de las cabinas de vigilancia en función de las necesidades del tráfico y de la siniestralidad detectada en una determinada zona.
De hecho, la reducción de la siniestralidad es el principal objetivo de los radares fijos, como explica el jefe de Tráfico en A Coruña y coordinador para Galicia, Pedro Pastor del Castillo. Y ese es el factor decisivo a la hora de decidir la colocación de uno de los sistemas de medición de la velocidad. Pastor recuerda que los primeros radares fijos se instalaron en las zonas en las que ya había una conexión por cable con el centro de gestión de A Coruña. Se tenían más en cuenta los aspectos puramente técnicos. Pero ahora, añade el responsable de la DGT en Galicia, «la comunicación se puede establecer por GPRS y podemos instalarlos en cualquier zona, seleccionada siempre con parámetros de mejora de la seguridad vial».
Y la cifra actual de radares fijos no se quedará ahí, puesto que ya se está estudiando la instalación de nuevos controles de velocidad permanentes en las carreteras gallegas. El máximo responsable de la DGT en Galicia recuerda que los países que presentan los mejores índices de siniestralidad se distinguen por contar con una elevada cifra de radares.
Además, el aumento de estos sistemas de control continuo, situados en la mayoría de los casos en vías de alta capacidad y en carreteras nacionales, permiten que la Guardia Civil de Tráfico incremente la vigilancia en las carreteras secundarias, que en Galicia son las que presentan los mayores índices de siniestralidad, fundamentalmente por salidas de vía debidas en muchas ocasiones a los excesos de velocidad.