José Álvarez Díaz asegura que la capacidad de Sogama fue insuficiente ya desde la creación de la sociedad. «No hubo reflejos», dice, al tiempo que se muestra convencido de que la situación cambiará con el nuevo Plan de Gestión de Residuos Urbanos. El proyecto apuesta por la reducción, la reutilización y el reciclaje, «que puede crear muchas posibilidades de generación de empleo y riqueza».
-¿Nació Sogama sin capacidad suficiente?
-Sí, no empezó a funcionar hasta el 2001, pero recibía residuos que se depositaban en Areosa desde 1995. Hubo una falta de previsión de futuro. Tenían que haber previsto que la capacidad nominal de la planta es de un máximo de 550.000 toneladas, una cantidad que ya se superó el primer año. No hubo reflejos para diseñar alternativas de futuro.
-¿Solucionará esta situación el nuevo plan?
-Va a redistribuir territorialmente las infraestructuras, que actualmente están concentradas en el noroeste de Galicia. Se aplicará el principio básico de proximidad. Tenemos que reducir también, para contribuir a la lucha contra el cambio climático, el transporte innecesario de residuos durante las 24 horas del día. El nuevo plan reducirá la cantidad que llega a Cerceda y racionalizará su gestión. Sogama se convertirá así en la planta de tratamiento de residuos que recibirá el rechazo [lo sobrante] de las demás plantas para revalorizarlo energéticamente.