La farándula de Buenafuente y una veintena de espontáneos animan el espectáculo ZP

D. S.

GALICIA

«Follonero, follonero...». En el pabellón de Os Remedios se coreaba anoche el nombre del personaje televisivo catapultado por late show de Andreu Buenafuente en La Sexta, que para algo es uno de las canales más sintonizados en la Moncloa. «Como periodista, tendría que mantener cierta equidistancia -decía el cómico micrófono en mano-, pero esta noche me voy a sacar la careta».

Y vaya si se la sacó. Con mucho más vigor del que demostraron algunos políticos, el Follonero brindó su apoyo al proyecto de los socialistas para construir, dijo, una España «moderna y orgullosa de sí misma», bramaba el personaje o puede que el periodista, mientras hacía un poco de publicidad de la casa que al fin y al cabo le paga.

Pero no fue la factoría Buenafuente la única que prendió la lumbre en un pabellón que se vio forzado a abrir sus puertas una hora antes de lo previsto para evitar que los parroquianos se empaparan con la lluvia. El hilo musical dejaba fluir el flamenquito de Niña Pastori o Bebe, poniéndole así banda sonora a la cosa, porque si de algo presumen es de modernos y revisados. Entretanto, el presidente de la Xunta, Pérez Touriño, juraba en silencio contra la condenada afonía y el par de gorgoritos que le produjo justo antes de constatar que «con este inmenso calor humano, parece que en Ourense non hai inverno».

¿Calor? Pues bastante, pese a la lluvia. Unas 5.000 personas, según la organización, se encargaron de llenar el polideportivo de banderines encarnados, exhibidos por personas venidas de toda la provincia. Algunos incluso de León, la tierra natal de Zapatero, que coreaban con el mismo énfasis el «¡guapo, guapo!» que el «¡presidente, presidente!». Junto a ellos estaba apostada la señora Adelma Rosa, de 70 años y vecina de Xinzo, dicen que una histórica socialista, como sus padres, que aplaudía a rabiar como suele hacerlo Baltar.

Caldeadas también andaban unas veinte personas que se colaron en el mitin para armar follón y reivindicar que el trazado de la A-76 discurra por la comarca de Trives. «Deixádeos estar, que ten que haber de todo», concedían entre el público. Y de hecho los dejaron. Pero todos, desde Touriño a Zapatero, tuvieron que aguantar sus abucheos.