Convierte las pensiones en arma electoral para anunciar que duplicará su importe con respecto al 2004
02 feb 2008 . Actualizado a las 14:10 h.El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó ayer la primera de las dos incursiones que tiene previsto hacer en Galicia antes de las elecciones del 9 de marzo, y se esforzó en aderezar su discurso con varios guiños a la comunidad, de piropos a sus ministros gallegos y con la promesa de que, si logra la reelección, en los próximos cuatro años convertirá Galicia en la gran prioridad de la alta velocidad ferroviaria.
«Me alegra poder decir que he cumplido», exclamó dirigiéndose a Touriño en el acto electoral celebrado en el pabellón de Os Remedios de Ourense. El jefe del Ejecutivo central puso empeño en remarcar que durante su mandato se destinó a Galicia, año tras año, el 8% de las inversiones territorializadas del Estado. «Pero además -dijo mirando de nuevo a Touriño-, sé que te agradará el compromiso que adquiero en esta campaña», que consiste en que si el PSOE vuelve a formar Gobierno, «la máxima prioridad para la alta velocidad será Galicia».
Zapatero eludió detallar más su compromiso, a la vez que evitó entrar en la guerra de los plazos, a diferencia de lo que hiciera en su visita a Vigo en vísperas de las municipales del pasado mes de mayo, cuando insistió en agarrarse a la fecha orientativa del 2012, como hace todo su Gabinete y también el bipartito de la Xunta, para la conclusión de la línea del AVE que unirá Galicia con Madrid.
Sí subrayó el líder socialista que, desde el 2004, ya se han colocado «los pilares» de la primera etapa de «la gran transformación» que en su opinión tendrá Galicia con la alta velocidad. Es el 8% de la inversión programada del Estado, umbral que, no obstante, difícilmente llega a cumplirse en términos de ejecución presupuestaria.
«Ourense avanza»
Previamente, también Touriño le había reconocido a Zapatero su nivel de compromiso con la comunidad, plasmado, adujo, en los «orzamentos históricos do Estado en Galicia», que alcanzaron el nivel del 8%, pese a que solo supone el 6% de la población del Estado. «Ourense sube, avanza e progresa», proclamó el mandatario autonómico, tras esgrimir la supresión del peaje de la autopista de enlace con Santiago o el acuerdo para encajar el AVE en la ciudad.
Zapatero no perdió la cabeza con el AVE y las infraestructuras, sino que se esforzó en erigir un discurso social, ilusionante, cargando alguna que otra bayoneta contra la jerarquía de la Iglesia. Pero estaba en Ourense, y ante 5.000 personas, muchas de las cuales rebasaban con creces los 65 años, motivo por el cual sacó el arma de las pensiones. «Hemos sido capaces de ahorrar, tenemos las cuentas públicas saneadas», dijo Zapatero para darle aire a uno de sus anuncios estrella del mitin: el de incrementar las pensiones mínimas en la próxima legislatura hasta los 700 euros, casi el doble, dijo, del importe que alcanzaban en el 2004.
Habló de Galicia como «potencia», y de su empuje sobre todo a la hora de combatir el paro. Tampoco esquivó la realidad de la ralentización económica, contexto en el que exhibió nuevamente su propuesta de devolverle 400 euros a todos los contribuyentes en la próxima declaración del IRPF.
Zapatero no abandonó el pabellón sin repartir públicamente carantoñas entre sus colaboradores gallegos. De José Blanco dijo que era «el mejor secretario de Organización de la historia del PSOE», y el partido fundado por Pablo Iglesias alguna historia tiene. Ensalzó también a su ministro poeta, César Antonio Molina, y a la titular de Agricultura, Elena Espinosa, por el intenso trabajo efectuado.