«A quen o coñece cólleo por sorpresa, porque Andrés sempre foi unha persoa pacífica cen por cen»

Jesús Santos

GALICIA

Eliseo Montenegro Freire se declara amigo íntimo del matrimonio. Describe a Andrés Otero como una persona normal, nada agresiva, alegre, tranquila. «A quen o coñece, cólleo por sorpresa, porque Andrés sempre foi unha persoa pacífica cen por cen», afirma.

«A rutina del era ir ao campo. Ao vir, collía o pan, tomaba un viño e marchaba para a casa. Nunca lle mirei un problema. É unha persoa tranquila, máis ben calada. Ela levaba máis a voz cantante», añade Montenegro.

José Pérez, que regentó hasta hace poco más de un mes la taberna D'viños, coincide con esta apreciación sobre el carácter de Andrés Otero. «Nunca lle vin un mal modal», afirma. El detenido paraba frecuentemente en su taberna antes de comer y se bebía un treixadura. «Nunca o vin pasado de alcohol», asegura este hostelero.

Aurora Graña limpia las escaleras y el portal del edificio desde hace 18 años. «No me acabo de creer que hiciera eso. Ella era unha chica estupenda y al marido siempre lo vi como una buena persona», dice. «Ella era como mi hermana y nunca me contó que le pasara nada», añade.

Los hermanos Claudino y Amador García viven en el octavo y el sexto piso, respectivamente, del edificio. «No acabo de entenderlo. No tiene ni pies ni cabeza», dice el primero. «Es un matrimonio que siempre se llevó bien, que nunca dio ningún problema», asegura Amador.

José Casás tiene un comercio de electrodomésticos justo enfrente del edificio. En alguna ocasión fue a casa del matrimonio a reparar la lavadora. «Andaban sempre xuntos. El é boa persoa. Pachorrento, tranquilo, de andar calmoso. Nunca lle ouvín unha mala palabra», dice Casás.