El bipartito vuelve a comprometerse a no inaugurar obras en campaña

Luís Villamor

GALICIA

El secretario general del PSdeG admite que la ley de publicidad institucional tardará más de 6 meses en aprobarse

08 ene 2008 . Actualizado a las 12:02 h.

El Gobierno bipartito tirará de código ético para evitar, entre otras cosas, que se celebren ceremonias oficiales alrededor de inauguraciones durante la campaña electoral de las generales o se haga un uso partidista de la actividad institucional mientras se pide el voto, según lo anunció ayer el secretario general del PSOE gallego, Emilio Pérez Touriño.

A falta de una ley que regule la publicidad institucional -que entre otras cosas recogerá los límites de la propaganda oficial en período electoral, y que Touriño admitió que no estará lista en este semestre por su «complexidade»-, y un día después de que Zapatero anunciase que no acudirá a ninguna inauguración, el Gobierno autónomo afrontará las elecciones del 9 de marzo con un pacto ético idéntico al alcanzado en las municipales.

En el mayo pasado, el código pactado por las fuerzas que integran el Ejecutivo -y que no siempre fue respetado en su integridad- reflejaba que los actos institucionales solo serían conformes a derecho si resultaban imprescindibles para el interés público. Los actos públicos tampoco podrían ser foros para jactarse de los logros del Ejecutivo. En esta misma línea, las inauguraciones solo deberían producirse si su retraso deviniese en perjuicio para los servicios públicos. Las licitaciones de obras, igualmente, deberían realizarse antes del inicio de la campaña.

Touriño se comprometió a no «cortar cintas» durante el período electoral y a evitar puestas en servicio de obras que no sean imprescindibles. Fue al término de una reunión de la ejecutiva, que sirvió a los socialistas para hacer balance del año 2007 y enfocar las próximas elecciones. Consideró además «determinante» para los gallegos el proceso electoral de marzo y relató las actuaciones del Gobierno de Zapatero en Galicia, ligadas al compromiso destinar el 8% de la inversión del Estado a la comunidad. Se refirió a la política social del Ejecutivo central y destacó el peso de los socialistas gallegos en Madrid, con nombres como los de los ministros César Antonio Molina y Elena Espinosa y el del secretario de Organización de los socialistas, José Blanco.

El BNG rompió también una lanza en favor de la transparencia y el código ético, y aseguró ser «pioneiro» en este ámbito.

Por el contrario, los populares ven en la recuperación del código ético un intento de disimular la «crise» por la que atraviesa el bipartito, y puntualizan que ya no se cumplió en las elecciones municipales.