La Comisaría de Vigo continúa la búsqueda de dos atracadores extranjeros que tirotearon el jueves a Marcos Pérez González, el jefe de contabilidad de la panificadora Tuypan de Vigo. La víctima, un conocido regatista local de 31 años, superó ayer con éxito la segunda operación quirúrgica a la que fue sometido en el Hospital Xeral-Cíes en menos de 24 horas. Una bala entró por el costado y le dañó un riñón, que tuvo que ser extraído. La intervención fue delicada porque el proyectil quedó alojado a un centímetro de la columna vertebral. «Está recuperado, eso es lo importante», afirmaba ayer por la tarde un familiar de la víctima, en la entrada de la fábrica de Puxeiros. El herido permanecía ayer ingresado en la Rea del Xeral, una zona de reanimación posoperatoria. Fuentes cercanas al caso explicaron que la caja fuerte desvalijada contenía entre 18.000 y 20.000 euros para pagar unas participaciones de lotería agraciadas en el sorteo navideño. Los clientes de las panaderías debían ir a cobrar el premio a la oficina que fue asaltada. Al ser comienzo de mes, la caja también contenía dinero para realizar otros pagos. La familia de Marcos, propietaria de la empresa, descarta que el golpe estuviese planificado y los asaltantes conociesen la existencia de una fuerte suma. «Ha sido un atraco más de los muchos que hay por esta zona, una casualidad. Pudo ser aquí como en otra parte», afirmaba ayer un allegado. La secretaria que presenció el atraco volvió ayer al trabajo pero, según algunas fuentes, «sufre un fuerte trauma». La mujer fue obligada por los asaltantes a ponerse de cara a la pared. Un hermano de la víctima confirmó ayer que Marcos forcejeó con los atracadores. Según una fuente cercana, los asaltantes desvalijaron la caja y ya se iban cuando Marcos hizo un ademán de abalanzarse sobre el delincuente que portaba un cuchillo. El otro vio la maniobra y reaccionó con un tiro. Una bala, del pequeño calibre 22, le atravesó una pierna y otra el costado. «Marcos pensaba que la pistola era de fogueo e intentó detenerlos», comenta alguien cercano al caso. Los atracadores cerraron el portalón de la entrada a la fábrica sin despertar sospechas entre los oficinistas, que les tomaron por clientes. Una vez dentro, les vieron las capuchas. Su acento era sudamericano o rumano. Llevaban guantes y pasamontañas, por lo que su identificación con huellas será difícil. Tampoco ha aparecido el ciclomotor usado en la huida. El botín ascendió a 18.000 euros. Reacción empresarial Los empresarios de las naves de Puxeiros solicitaron ayer una reunión con el subdelegado del Gobierno para mejorar la seguridad en estos polígonos. El pasado agosto, murió un vigilante en un polígono cercano.