La explotaciones lácteas de carácter intensivo consumen entre 120 y 150 litros diarios por animal
07 nov 2007 . Actualizado a las 02:21 h.La escasez de lluvias que se viene registrando de forma persistente en los últimos meses empieza a tener consecuencias directas sobre la actividad de numerosas granjas gallegas, en especial de las explotaciones dedicadas a la producción de leche. Si bien la falta de precipitaciones apenas afecta a los principales cultivos forrajeros después de haberse realizado ya la recolección del maíz y la siembra de las praderías, los problemas se centran principalmente en la carencia de agua suficiente para el consumo de los animales.
Los sistemas de explotación intensiva, en los que las vacas permanecen todo el día en el interior de la granja, estabuladas, requieren de importantes cantidades de agua para el consumo diario de las reses y para las tareas de limpieza de las instalaciones. Varios técnicos consultados señalan que entre las necesidades diarias de los animales -estas van siempre en función de su producción- y las destinadas a la higiene de los establos el consumo oscila entre los 120 y los 150 litros por animal y día.
Manantiales
A ello hay que añadir además que un buen número de estabulaciones se abastecen de traídas vecinales o de pozos artesanos que han visto descender peligrosamente su caudal disponible en las últimas semanas, debido a que los manantiales que los surten están en su punto más bajo de caudal o, en el peor de los casos, incluso han llegado a secarse.
Este hecho está obligando a algunos ganaderos a tener que suministrarse directamente de los ríos o de puntos de agua habilitados en su día para las labores de extinción de los incendios forestales. Es el caso de varios profesionales del municipio coruñés de Mazaricos que llevan más de dos semanas cargando agua en las cisternas de sus tractores en un pequeño regato de la localidad o en un punto de agua que fue habilitado por los servicios técnicos del Ayuntamiento. «Para consumir na nosa casa temos cantidade suficiente -explica José Grille, uno de los afectados-, pero para a granxa hai días que os depósitos están no mínimo».
Calidad de la leche
Los productores no ocultan su preocupación por las posibles pérdidas económicas que esta circunstancia les puede ocasionar dada la influencia que en la calidad final de la leche tiene la pureza del agua que beben las vacas productoras: «Está claro que canto peor sexa a calidade da auga peor será tamén a do leite. De momento todas as análises do LIGAL [Laboratorio Interprofesional Galego de Análise do Leite] deron bos resultados, pero sabemos que en calquera momento esto pode cambiar» de forma sensible. En la actualidad, las muestras de leche son analizadas a diario antes de su recogida por las empresas lácteas para detectar la presencia de sustancias que pudiesen ser nocivas para la salud.