Presidencia anuncia que el plan sectorial será aprobado en el Consello y queda en manos del Ministerio de Industria
04 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Ya falta menos para que el parador de turismo de Muxía pase del papel a la realidad. El conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, anunció que el próximo jueves el último trámite gallego del desarrollo del proyecto irá al Consello de la Xunta para su aprobación. Lo hará tres semanas después de que el Concello de Muxía finalizara las inscripciones en el registro y aprobara en pleno la cesión de los terrenos. Será el fin de un largo periplo burocrático que desde ese día pasará a desarrollarse en los despachos de Madrid y será responsabilidad de la Secretaría de Estado de Turismo (dependiente del Ministerio de Industria). Lo que sigue resume a grandes rasgos la historia del proyecto.
Mariano Rajoy anunciaba, como vicepresidente del Gobierno, la intención de construir un parador en Muxía, inversión que demandaban otros municipios de la Costa da Morte. Febrero del 2004. El Concello de Muxía comienza a planificar la compra de los terrenos de Lourido a los cerca de 30 propietarios. El entonces responsable de Economía, Rodrigo Rato, habló de una inversión de 24 millones de euros. La superficie necesaria ascendía a 200.000 metros cuadrados. Mayo del 2004. El PSOE afirma desconocer los informes técnicos que decidieron la instalación del parador en Muxía. Surgen dudas sobre si se construirá o no. Julio del 2004. El consejero delegado de Paradores avanzaba una fecha de apertura: el 2010. Agosto del 2004. El secretario general de Turismo variaba las cifras de inversión iniciales. Hablaba de un gasto que ascendía a entre 15 y 20 millones de euros. Octubre del 2004. La directora de Turespaña visita los terrenos de Lourido. Enero del 2005. El director del gabinete de Presidencia del Gobierno de España, José Enrique Serrano, informa de un nuevo presupuesto: el parador costará 5,3 millones, como se recoge en las previsiones de los Presupuestos de ese año. Fecha la apertura del hotel en el 2008. A finales de ese mismo mes, sin embargo, Paradores ofrece una nueva cifra: aproximadamente 20 millones de euros. Por esa fecha el Ayuntamiento de Muxía ya había avanzado en la compra de terrenos: faltaban por adquirir 25.000 metros cuadrados. Junio del 2005. La Xunta declara el proyecto de incidencia supramunicipal. Ese trámite permitiría expropiar en caso de que algún vecino decidiese no vender sus parcelas. No fue necesario. Julio del 2005. Exposición pública del proyecto sectorial. Aunque no entraba en detalle, se especificaban algunos rasgos del edificio. Tendría 90 habitaciones, el inmueble ocuparía 4.000 metros cuadrados, sería de cuatro estrellas y generaría 40 empleos. Todo sin un proyecto arquitectónico que, en teoría, se sacaría a concurso más tarde, al tener Paradores los terrenos y la posibilidad de trabajar con el plan sectorial terminado. Diciembre del 2005. El pleno del Concello de Muxía aprueba ceder al Estado 120.058 metros cuadrados. La cesión se hizo sin que se hubiera completado la tramitación en el Registro de la Propiedad. La parcela no era aún, legalmente, municipal. Enero del 2006. Para ese año los Presupuestos del Estado mostraban una estimación de gasto de 16,2 millones en la obra. Mayo del 2007. El ministro de Industria, Joan Clos, variaba una vez más las cifras. A pregunta parlamentaria daba como respuesta una cantidad nueva: 26 millones de euros. La más alta hasta el momento. Junio del 2007. El proyecto pasa en la Xunta la declaración de impacto ambiental, parte del plan sectorial sin la cual no se puede actuar en terrenos no urbanos. Octubre del 2007. Finalizan los trámites para inscribir la parcela en el Registro. El Concello de Muxía aprueba otra vez en pleno la cesión de los terrenos al Estado. La superficie es de 128.000 metros cuadrados.
El próximo jueves debería aprobarse el último capítulo en el tramo gallego de la obra, con la aprobación del plan sectorial por el Consello de la Xunta. La historia seguirá después en Madrid. Será Paradores, empresa pública dependiente del Ministerio de Industria y Comercio, la entidad que contrate las obras y encargue el proyecto arquitectónico. La intención del alcalde es que no se convoque concurso de ideas para acortar plazos, y que los planos se encarguen a un equipo de reconocido prestigio. Mientras no estén listos esos planos no se sabrá el precio final del parador. En el mejor de los casos, explica el regidor, el edificio podría abrir sus puertas en dos años a contar desde la aprobación del plan sectorial.