Los pantanos que surten a las ciudades gallegas han perdido un 20% de sus reservas en apenas un mes
21 oct 2007 . Actualizado a las 02:21 h.El verano del 2007 dejó una cierta sensación de desnorte en Galicia: temperaturas frías que no se recordaban desde 1988, precipitaciones elevadas, embalses rebosantes de agua... Y el otoño de este mismo año va por ese mismo camino, pero por lo contrario: temperaturas suaves que invitan a la camiseta y a la playa y rachas de hasta 20 días consecutivos sin que haya caído una gota del cielo. En números: en Ferrol en lo que va a otoño se han registrado 3 días con lluvia, pero menos de 8 litros recogidos, cuando la media en octubre es de unos 120; en Ourense, en otros tantos días han caído 4 litros, y en Pontevedra en 20 días no han visto lluvia. Es decir, entre diez y veinte veces -según la estación de referencia- menos de lo habitual (la media de los últimos años) a diez días de finalizar el mes.
Esos son los datos de las estaciones urbanas de MeteoGalicia, el instituto climatológico gallego, desde donde se ven con sorpresa los números. «Es algo muy infrecuente, inusual desde hace 10 o 15 años», opina Juan Taboada desde el observatorio dependiente de la Consellería de Medio Ambiente. «Si finaliza así [la previsión es que hasta el martes el cielo siga despejado], este mes será extraordinariamente seco», completa.
A lo anterior hay que sumar un septiembre también seco, con lluvias puntuales en menos de cinco jornadas que refuerza esa idea del, por ahora, otoño más seco del decenio. «Y no ha aparecido aún ningún frente grande de nubes que sería esperable en otoño», agrega el experto.
Las consecuencias de dos meses secos se notan ya en varios puntos: en los embalses de abastecimiento de los entornos urbanos, en la calidad del suelo y, consecuentemente, en la situación de la agricultura. Los pantanos se encuentran hoy al 65% de su capacidad y han retrocedido 20 puntos desde que comenzó esta, por ahora, breve sequía, en la segunda semana de septiembre. Los hay que están al 33% de su capacidad. Hace un año la situación era diferente: contaban con el 72% de su almacenaje y el mes de octubre de ese 2006 se movió en parámetros pluviométricos normales. «Para recoller uva ou pasear está moi ben que non chova, pero para nós era algo impredecible», admiten los trabajadores del campo.
