« Los agentes jurídicos podrían tener una mayor implicación para que los derechos de los hijos se respeten en todos los casos»
SANTIAGO CIUDAD
La experiencia es un grado para Francisca Fariña. Catedrática de Psicología Jurídica del Menor en la Universidad de Vigo, y directora, junto al profesor de la Universidade de Santiago Ramón Arce, del programa Ruptura de pareja, no de familia, tiene muy claro que cuando una familia se rompe hay que acordarse de defender los intereses de los hijos de la pareja.
-¿Cúales son los derechos que tienen los niños ante la separación de sus padres?
-Los derechos del menor en un proceso de separación se podrían resumir en que su padre y su madre se centren en cubrir sus necesidades a nivel físico y psicoemocional. En muchos de los procesos de separación o divorcio que se registran, estos derechos de los niños se incumplen. Así, en organizaciones como Unicef Galicia existe conciencia de que la separación conyugal no siempre está conducida por la búsqueda del mejor interés de los hijos y que, incluso, puede convertirse en un proceso de maltrato.
-¿La legislación actual es suficiente para protegerlos?
-Sin duda podríamos contar con un desarrollo legislativo más centrado en el interés del menor. Pero, sobre todo, los agentes jurídicos que actúan en estos procesos podrían tener una mayor implicación para que los derechos de los hijos siempre se respeten.
-¿Suelen utilizar los padres a sus hijos como elemento para negociar ?la negociación de su ruptura?
-Los de utilización abierta son casos anecdóticos, pero de manera soterrada se produce en mayor medida. Lo que es altamente común es la instrumentalización de los hijos para dañar al otro progenitor.
-Por su experiencia en casos de mediación, ¿cuáles suelen ser los ?principales puntos de fricción entre las dos partes de la pareja?
-La separación de la pareja tiene asociado un empobrecimiento de esa familia. No es difícil entender que la división de recursos y la duplicidad de muchos gastos del hogar, en la no siempre economía familiar saneada, provoca que esta se resienta fuertemente con un proceso de este tipo. Esta circunstancia causa que en muchas ocasiones sean las cuestiones económicas las más complicadas de resolver en casos de separación o divorcio.