El Concello de Ferrol ha perdido «una suma importante», en palabras de la actual concejala de Seguridade, Sandra Ríos, por tramitar las multas solo en gallego. El nuevo gobierno local acaba de imponer un modelo bilingüe para solventar ese problema y limitar el número de sanciones sobreseídas por cuestiones lingüísticas.
El último caso lo denunció a La Voz, mediante una carta, Mercedes González, una vecina de la ciudad naval que se confiesa «muy sorprendida» por la respuesta que recibió de la Administración. Su marido fue multado por aparcar en carga y descarga. La sanción llegó solo en gallego, por lo que solicitó, apelando a su «derecho constitucional», una traducción al castellano por «desconocimiento» del otro idioma de la comunidad. La respuesta fue una «propuesta de sobreseimiento [...], debido a la imposibilidad de realizar un nuevo intento de notificación en el idioma [castellano] solicitado por el recurrente».
Por la contestación, parece que la Administración ferrolana no se maneja en la lengua de Cervantes, pero no es eso. Según Ríos, el sistema informático que tramitaba las sanciones desde hacía años no admitía formularios bilingües. Se da la circunstancia de que en el mandato de Xaime Bello (BNG, 1999-2003), se aprobó un plan de normalización que transformó el gallego en el idioma de la Administración ferrolana. Por lo tanto, para los formularios se eligió la lengua de Rosalía, y hasta hoy.
Al marido de Mercedes González le ocurrió lo que a otros sancionados en los últimos años. Recurrió y, señala la concejala socialista, «la multa prescribió antes de que se pudiese enviar la traducción». Para evitar un problema todavía mayor, la Administración se inclinó por la solución que ha aplicado a esos casos desde el principio: el sobreseimiento de la sanción.
La renuncia a cobrar esas multas y la picaresca de algunos abogados que, explica la concejala, «han utilizado el recurso a la cuestión del idioma de forma habitual», dejaron al Concello sin percibir una «importante cantidad» de dinero. Otra consecuencia es la existencia de «numerosos expedientes» congelados durante su tramitación. La compañía pontevedresa adjudicataria del servicio, que fue contratada por al anterior gobierno local, está tratando de organizar todos esos papeles en la actualidad.
Precisamente, el anterior bipartito ferrolano, formado por PP e Independientes por Ferrol y presidido por el popular Juan Juncal, recibió también una queja similar de parte del marido de Mercedes González. En aquella ocasión, el sancionado solicitó el amparo del Valedor do Pobo, que apuntaba, tras solicitar información al Concello, al problema causado por la «aplicación informática que aún no tiene traducidos al castellano los distintos modelos que se utilizan».
La respuesta del Valedor lleva fecha del 1 de marzo del 2005, y la situación no se ha solventado hasta ahora. Mercedes y su marido, que no quiere revelar su nombre para «evitarle un lío a mi hija que trabaja en la Junta (sic) de Galicia», han solicitado al gobierno local que también convierta en bilingüe la web del Ayuntamiento, que por ahora solo puede consultarse en gallego.
Según dicen, remitieron un correo electrónico al regidor ferrolano, Vicente Irisarri, al que es posible consultar a través de una de las secciones de la página. El alcalde les contestó que la traducción de la web estaría hecha en un mes, «pero llevamos tres esperando y nada de nada», afirman.