Las fiestas de San Froilán, que Jarabe de Palo inaugurará esta tarde, tienen este año una actuación más: la huelga de brazos caídos que la Policía Local de Lugo secunda desde hace días. Ayer, el concejal de Protección da Comunidade, José Rábade, reconoció que «sí se siente cierto descenso de actividad, sobre todo de la grúa municipal». Un descenso que el edil cifró entre un 25 y un 35% menos de lo normal y que el sindicato CSIF consideró «bastante superior de lo declarado por el concejal».
Y lo mismo ocurre con los datos sobre el porcentaje de seguimiento. Según Rábade, un 50% de la plantilla -de 122 agentes- está siguiendo la huelga, y según el CSIF, se trata de «casi toda la plantilla, menos el cuerpo administrativo; o sea, un 90%».
Esta es sólo una muestra más de los continuos desencuentros entre el Concello y la Policía Local, que parecen estar consiguiendo agotar la paciencia del concejal, según declaraba él mismo ayer. «Yo sigo teniendo la misma actitud hacia los sindicatos y la misma voluntad negociadora de siempre; pero claro, por la otra parte también tiene que haber voluntad», explicó Rábade, entre cansado y resignado.
La huelga de brazos caídos consiste en que los policías dejan de poner multas y de hacer el trabajo que implique papeleo. Una actitud que ha llegado hasta tal punto que, según el CSIF, «el volumen de papel que está generando la actividad actual podrían gestionarlo tranquilamente dos personas».
Ante esta situación, Rábade informó de que «el Concello tomará todas las medidas legales a su alcance», pero al ser preguntado sobre cuáles serán estas medidas, no especificó más. «Si ante un requerimiento ciudadano no hay respuesta policial, se actuará, pero lo que la Administración no puede hacer es poner un policía a otro policía», explicó.
No es la primera vez que la Policía Local lucense adopta esta medida de presión, debido a los continuos y diversos roces con el Ayuntamiento. En las últimas semanas, ambas partes han protagonizado cruces de declaraciones en relación a dos procesos judiciales: uno por el cobro del plus de nocturnidad y otro por las oposiciones al cuerpo. «Pero ante estas situaciones, lo que hace el Concello es traer efectivos nacionales, mejor pagados que nosotros, y contratar a una empresa privada para San Froilán», lamentaban ayer desde el CSIF.
A pesar de todo, representantes del sindicato aseguraron que no endurecerán su actitud en las fiestas porque consideran que «esto ya es suficiente». «Solo queremos hacer ver nuestro descontento y, a pesar de los porcentajes que tenga el alcalde, creemos que ya se nota bastante», añadieron.