Lex, dura lex. La ley es dura pero no para todos. Mientras Dasilva, su esposa Charo Amorín y su hija de 12 años ven cómo las palas excavadoras amenazan su humilde casa, la piqueta ha pasado de largo sobre 2.000 pisos de Vigo que diversas sentencias declararon ilegales y que, pese a ello, continúan en pie.
Las más simbólicas son las dos torres Ifer, que albergan la sede del Club Financiero de Vigo y 19 plantas con viviendas en la céntrica calle de García Barbón. Los abogados de los propietarios barajan hasta tres posibles soluciones para legalizar el inmueble y evitar un derribo que obligaría al Concello a pagar indemnizaciones astronómicas.
Otro ejemplo son los apartoteles de la playa de Samil que un juez consideró que carecían de los servicios y requisitos necesarios para funcionar como negocio hotelero. En realidad, fueron construidos como pisos. De momento, siguen en su sitio.
La Justicia también se ha pronunciado en diversas sentencias en contra de un complejo residencial situado cerca del parque de Castrelos, denominado O Piricoto o La Colina. Si se cumple la orden de demolición, habría 103 viviendas afectadas.
Recientemente, los tribunales se han pronunciado contra la legalidad urbanística del mayor centro comercial de Galicia, con más de un centenar de tiendas, un hipermercado y salas multicines cerca de Gran Vía.
Hay otros casos similares en A Pastora, Jacinto Benavente y los chalés de Canido. En casi todos los casos, las obras tenían licencia municipal pero fue anulada posteriormente por los tribunales. El Concello confía en legalizarlos en su nuevo Plan Xeral.