La avenida de Alfonso Molina soporta tráficos diarios de más de 160.000 vehículos, más intensidad que el Paseo de la Castellana madrileño, por poner un ejemplo. Mientras, el resto de las infraestructuras de acceso a la ciudad siguen acumulando retrasos en su ejecución.
El ejemplo más claro es el túnel de Eirís, que facilita la salida del tráfico pesado hacia A Grela y la autovía de Carballo. El vial fue incluido en el llamado Plan Felipe (1984), pero fue abierto al tráfico el 13 de febrero de este mismo año.
Este nudo debería ayudar a aliviar la saturada avenida de Alfonso Molina, como antes debiera haber ocurrido con la ampliación de la avenida de A Pasaxe (en servicio desde diciembre del 2000), aunque con escaso éxito.
Las esperanzas para aliviar el caos circulatorio pasan por la inauguración de la tercera ronda, actualmente en obras, que sigue acumulando retrasos y no estará operativa al menos hasta el 2009. El alcalde coruñés, Javier Losada, pretende construir un segundo puente sobre la ría de O Burgo que, además, enlazaría con la vía Ártabra, la red de carreteras que pretende vertebrar la comarca y que, como en el caso de la tercera ronda, sigue acumulando demoras.