A Coruña, Pontevedra, Ourense y Lugo apenas han mejorado sus accesos en veinte años

GALICIA

Los progresos vinieron a menudo de la mano de las nuevas vías de alta capacidad

26 ago 2007 . Actualizado a las 02:56 h.

Las ciudades gallegas han visto importantes mejoras en su red de accesos desde 1987, aunque muchas de estas reformas se han quedado cortas ante el espectacular aumento del parque de vehículos en los últimos veinte años. Mientras que Santiago, Ferrol y Vigo se han beneficiado de obras que favorecen la descongestión del centro urbano y que ahora presentan ciertas insuficiencias para absorber el creciente volumen de tráfico, el resto de las ciudades gallegas apenas han modificado su red de accesos desde 1987.

En muchos casos, la ausencia de infraestructuras periféricas está enfrentada a una compleja orografía (Ourense), a los condicionantes fluviales (Lugo y Pontevedra) o a la propia configuración del municipio (A Coruña).

En este último caso, la Administración central y la autonómica están comenzando a acometer el primer nuevo acceso a la ciudad de A Coruña, la denominada tercera ronda, para conectar con una autovía a Madrid que en realidad no desemboca en A Coruña, sino en el vecino Arteixo, y que tampoco sirve de vía de circunvalación urbana al situarse muy lejos del municipio. Para complicar aún más las cosas, tampoco existe un acceso eficiente al aeropuerto, algo que también se solventará con la nueva vía.

Los puentes

Buena parte de los problemas surgen especialmente en los estrangulamientos que suponen los puentes. Todas las ciudades gallegas menos Santiago están condicionadas de una u otra manera por estas infraestructuras. Por el de Rande (primera gran obra inaugurada de la autopista del Atlántico, en diciembre de 1977) pasan ya 75.000 vehículos diarios; el puente de A Pasaxe apenas sirve ya de precario enlace con un área metropolitana coruñesa que creció al amparo de la ciudad matriz. Ferrol sigue dependiendo -pero menos, con la llegada a la ciudad de la AP-9- del puente de As Pías, ampliado recientemente. No obstante, si se compara su situación actual con la de 1998, cuando el Discoverer Enterprise aisló Ferrol al inutilizar el principal puente de acceso, la mejora es evidente.

En cualquier caso, el progreso en los accesos de Ferrol vino en buena medida dada por la construcción de una infraestructura estatal de alta capacidad que alivió el tráfico en la red viaria tradicional. De proyectos similares se beneficiaron en su momento ciudades como Ourense, con la apertura de la A-52 por el sur del núcleo urbano, y Lugo, una ciudad que también espera la construcción de un nuevo puente y para la que la A-6 significó una circunvalación efectiva en la zona oeste del tejido urbano. Todas estas ciudades esperan ahora que se acometan proyectos específicos para mejorar su red viaria, bien con nuevos accesos, bien con la finalización de sus viales periféricos.