Desde que los puertos de Barcelona y Gijón comenzaran a trabajar en el 2003 con un Sistema Autónomo de Predicción de Oleaje (SAPO), otras autoridades portuarias lo solicitaron y ya se usa en Cartagena, Almería, Avilés y A Coruña y Ferrol. Los puertos exteriores -Vigo, al estar dentro de la ría, no lo solicitó-, han hecho necesario contar con instrumentos de predicción y ayuda a la navegación mucho más sofisticados que la tabla de mareas. En la actualidad se utilizan otros equipos, como boyas o mareógrafos acústicos en A Coruña, Vigo y Vilagarcía para prever el nivel del mar de forma más precisa que en las tablas de mareas, pero la predicción local del oleaje debe ser precisa y tiene en cuenta el efecto de la línea de costa y plataforma continental, para garantizar la operatividad y seguridad de los puertos.
Este modelo predice las olas a tres días vista e incorpora datos adicionales, con diez días de horizonte, que elabora el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. El Instituto Nacional de Meteorología es el responsable de la predicción oceánica y a nivel local se precisa mucho más, teniendo en cuenta el efecto de los vientos. Posteriormente, según explicó Marta Gómez, radares como el HF SeaSonde de Codar Ocean Sensors, y boyas, sirven para validar y contrastar las predicciones con lo que está ocurriendo en tiempo real.