El Arzobispado de Santiago obtuvo doce millones de euros en el 2006 procedentes de donaciones y limosnas

M. Cheda

PONTEVEDRA CIUDAD

09 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

SANTIAGO | El Arzobispado de Santiago ingresó el año pasado un 36,8% más de lo que gastó: 31.956.770 euros frente a 23.353.341. Esa diferencia positiva, más de 8,6 millones que fueron desviados a un fondo de reserva, equivale al reconocimiento de un superávit medio diario de 23.571 euros. Así se desprende de un informe de ejecución de cuentas que el Consejo de Asuntos Económicos de la institución eclesial aprobó formalmente el 6 de marzo. El contenido del documento, sin embargo, no trascendió hasta anteayer, cuando apareció publicado en el último boletín oficial de la diócesis (BOAS).

El Arzobispado obtuvo en el 2006 aportaciones voluntarias de los fieles por un importe conjunto próximo a los 12,4 millones, excluidas las percibidas por asignación tributaria (4,2). Esa cantidad rebasa en 30,7 puntos porcentuales a la recibida en el 2005 por el mismo concepto. Además, supera en un 32,2% las propias previsiones presupuestarias que había elaborado el equipo asesor de Julián Barrio. Dividiéndola entre los habitantes del territorio archidiocesano (109 concellos de A Coruña y Pontevedra con 1.354.917 vecinos) resulta un promedio de 9,1 euros donados por cada residente.

El verano pasado, la institución había calculado que, llegado el 31 de diciembre, durante los 12 meses precedentes habrían entrado en sus arcas algo más de 31,1 millones y salido unos 27,2, para así destinar a la reserva 3,9. Sin embargo, la hucha acabó engordando un 2,6% más de lo vaticinado y adelgazando un 14,15% menos de lo programado

En este milagro no hay nada de panes y peces multiplicados. Simplemente, la Iglesia compostelana, en relación con el 2005, incrementó los ingresos del cepillo de manera espectacular, como ya se ha explicado; los generados por ventas de fincas, un 63,4%; los de tipo financiero, otro 40,7; los extraordinarios no inmobiliarios, un 171,6... Y, a la par, redujo sus inversiones en centros formativos un 17,4; las destinadas a grandes reformas en templos, otro 24,7, y las derivadas de actividades catequéticas y asistenciales, un 0,8. Así las cosas, poco influyó que las retribuciones de los sacerdotes se disparasen un 11,3.