«Fue un fin de semana perfecto, salió mucho mejor de lo esperado», señaló el bicampeón

Daniel García Marco MONTECARLO/DPA.

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«Fue un domingo perfecto, salió mucho mejor de lo esperado», señaló Fernando Alonso después de la carrera. «Había dos puntos fundamentales: adelantar en pista a los seis coches más lentos y luego superar con la estrategia al mayor número posible. Todo funcionó bien», dijo satisfecho el español, solo obstaculizado por el Virgin del brasileño Lucas di Grassi: «Parecía que se estaba jugando el campeonato del mundo».

«Al final, la estrategia fue perfecta con un coche montado de la nada, que no tenía ni el cableado y que completó un gran premio sin problemas de fiabilidad, un diez para todo el equipo», dijo el asturiano en alusión al trabajo de los suyos tras el accidente que destrozó el chasis de su coche en los entrenamientos libres del sábado.

«La estrategia de parar en la primera vuelta a cambiar neumáticos era la que más gustaba a los ingenieros. Las simulaciones daban alguna posibilidad de lograr algún punto. Era elegir esa opción o parar en la última vuelta, las dos eran extremas», apuntó.

«El trabajo de adelantar a los más lentos estaba ya hecho en la vuelta 25. «Superar a Hamilton no era tan fácil como a los Virgin. Era imposible», explicó. A partir de ahí, pensó en terminar, en salvar esos puntos valiosos y cuidar la mecánica de un coche casi improvisado. Era cuestión de vigilar el motor y las gomas. «El neumático duro aquí quizás era muy duro y la salida de los cuatro coches de seguridad, con esas 12 o 13 vueltas en las que vas despacito, fueron buenas para los neumáticos, porque los bajas de temperatura, los vuelves a cuidar y no los estresas durante toda la carrera. Fue fundamental», admitió también el aporte de la fortuna.

Alonso no dudó al valorar el adelantamiento de Michael Schumacher. «A mí el equipo me dijo que no podía adelantar ahí», aseguró el español, convencido de que recuperaría el sexto puesto, como sucedió después.