El reglamento del 2010 recibe sus primeras críticas por no fomentar el espectáculo
15 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.No hubo dramas en Sakhir. Ni por los neumáticos. Ni por el combustible. Los cambios en el reglamento de la fórmula 1 evitaron la estrategia en boxes. Pero no aportaron la emoción extra que se les suponía.
La obligatoriedad de que los coches que alcanzaran la Q3 tuvieran que usar los neumáticos de la última tanda de los entrenamientos en la salida de la carrera se suponía que iba a ser un obstáculo para los mejores y una ayuda para los modestos, con libertad para elegir. Pero desde el inicio de la carrera los grandes siguieron su rumbo habitual alejándose de los pequeños y manteniendo distancias. Los mejores realizaron su pit stop entre la vuelta 15 y 17 sin mayores traumas.
Salvo las excepciones de Hulkenberg (Williams) y Alguersuari (Toro Rosso), los pilotos realizaron una única parada y no se produjo el baile de posiciones clásico de anteriores temporadas. Y esas maniobras no fueron tan rápidas como se preveía. La más breve fue la protagonizada por Sebastian Vettel. Los mecánicos de Red Bull tardaron 4 segundos en realizar el cambio. Una marca que se queda lejos del récord que había difundido la propia escudería, 1,8 segundos que están ganándose la etiqueta de leyenda urbana de la fórmula 1.
La degradación de los neumáticos no se convirtió en el problema anunciado y tan temido por las escuderías. Resistieron mucho mejor de lo previsto, a pesar del gran peso de los monoplazas, con el depósito hasta los topes de combustible en el inicio de la carrera, y de la altas temperaturas que alcanza el asfalto de la pista de Sakhir.
Los propios pilotos aseguraban que en el 2010 habría coches que se quedarían sin combustible antes de alcanzar la línea de meta debido a errores de cálculo en la carga de gasolina. Pero esto tampoco sucedió en el primer gran premio. Quizás en otras citas los competidores los lleven más al límite los neumáticos y el combustible.
Martin Whitmarsh, director de McLaren, señaló ayer en declaraciones realizadas a la cadena BBC que la fórmula 1 necesita afrontar nuevos cambios en el reglamento que favorezcan el espectáculo en la pista. Propuso reintroducir la obligatoriedad de parar dos veces y defendió la necesidad de llevar al extremo los compuestos de los neumáticos para que sean más frágiles.
Lewis Hamilton también destacó la rutina impuesta por la normativa. Señaló que ahora los participantes solo tienen que limitarse a hacer su parada y que eso provoca que el desarrollo de la carrera sea más uniforme y se convierta en una especie de procesión.
Schumacher
Michael Schumacher lanzó sus críticas a las normas del 2010, aunque fue más diplomático que Whitmarsh. «Adelantar es prácticamente imposible, salvo si alguien comete un grave error, como Lewis Hamilton, que permitió a Nico Rosberg que lo superara, pero después recuperó su puesto en la parada en boxes. Eso es todo. Esto es lo que vamos a tener», apuntó.
El alemán valoró el sexto puesto logrado en su regreso a las pistas después de tres años de parón. Pero, dada la inferioridad de Mercedes con respecto a las otras grandes escuderías en el Gran Premio de Bahréin, y con un nueva derrota en su lucha particular con su compañero Nico Rosberg a sus espaldas, el alemán prefiere carreras más movidas. Añora aquellas idas y venidas a boxes de otros tiempos, en los que Ross Brawn dominaban el tablero de la estrategia.
El vigente campeón, Jenson Button, que finalizó séptimo, dijo después de la carrera que su ritmo lento se debió a que fue demasiado cauto para proteger sus neumáticos. Fomentar la precaución en detrimento de la velocidad a causa del reglamento es una contradicción que roza la herejía para muchos aficionados de la fórmula 1.
Pero la visión de las nuevas normas varía según los resultados cosechados. Stefano Domenicali, jefe de Ferrari, aseguró que en las siguientes carreras todavía pueden darse situaciones nuevas e inesperadas. Prefiere esperar antes de reformular el reglamento. Su equipo ha logrado un doblete, ¿para qué cambiar?